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No siempre

Martes,25 septiembre, 2012
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Da un poco de miedo lo rápido que todo puede irse a la mierda.

A veces se necesita una enorme pérdida para recordarte lo que más te importa.

A veces te encuentras a ti mismo haciéndote más fuerte como resultado. Más sabio, mejor equipado para el siguiente gran desastre que venga.

A veces…

Pero no siempre.

Anatomia de Grey T8. C8

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Poco tiempo

Domingo,23 septiembre, 2012

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Trece días en el hospital. Otros trece.

Ayer volvió a la residencia. Se reencontró con sus amigos más recientes, sus compañeros de los últimos meses. Y los reconoció a todos, uno por uno.

Y su mente volvió a funcionar. Poco a poco. Salió del paréntesis en el que estuvo casi dos semanas, perdido, desorientado, sin querer aceptar una realidad que ya se hace evidente.

Hoy se levantó, salió, fumó un cigarrillo a solas, dio un paseo con un amigo que fue a visitarle, hablaron… Cuando se fue volvió a entrar en el edificio. Al pasar la puerta de entrada, la recepcionista puso sus manos sobre el mostrador y le dijo:

– Qué tal, Juan, ¿cómo nos encontramos hoy?

El se detuvo para tomar aire, ese aire que ahora parece esquivarle, que no quiere entrar en su debilitado cuerpo. Colgó el bastón de su antebrazo, puso sus manos sobre las de ella y respondió.

– Ya me queda poco.

Ahorcado

Jueves,23 febrero, 2012
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Llamó a su mujer por teléfono para despedirse.
Ella no estaba sola, se encontraba con familiares pasando la tarde. Una tarde como otra cualquiera hasta ese momento. Y, precisamente eso fue lo que hizo que la cosa no pasara a mayores.
Su cuñado abrió la puerta de la nave, la nave cuyo alquiler debe desde hace ya un año, y cuyo propietario le había pedido ayer que la dejara.
Y en ese preciso instante lo vio saltar, dar el paso que lo dejó colgando de la cuerda.

Llegó a punto de sujetarlo por las piernas y mantenerlo en el aire suspendido, y así  esperar a que llegase ayuda.

No es un relato, es real.

Hoy se lo contó una sobrina a mi mujer, a quien también debe dinero.  No a ella, a la asesoría donde trabaja, como a los proveedores, la seguridad social, puede que hasta a alguno de los trabajadores que en su momento tuvo…
Las cosas estan mal, muy mal.

Y uno no puede dejar de pensar cuanta gente puede llegar a encontrarse en esa situación. Y si te puede llegar a ti en algún momento.
Y entonces dudas de qué es mejor, si buscar un modo de ganarte la vida por ti mismo, o volver a buscar un trabajo cuyas condiciones cada vez se asemejan más a la explotación sin derecho siquiera a quejarse.

Lo paradójico es que ahora duermo mejor que nunca.

Divorcio

Sábado,3 diciembre, 2011

Ya se habían dicho adiós en alguna ocasión.

Ocurrió al principio. Aquello fueron unas despedidas cortas, más bien, unos hasta luego. Era cuestión de tiempo volver a encontrarse y proseguir la relación.

Por aquel entonces ya era claro que una parte ponía más que la otra. Uno quería; el otro se dejaba querer. Como en todas las relaciones que no son de igual a igual.

Un día llegó la promesa de “amor eterno”. Pero el compromiso aún tardó en llegar. Antes hubo mentiras, retrasos, pequeñas trampas intentando que la promesa cayera en el olvido.

Y el día llegó.

Y con ello, el inicio del fin.

Más tarde aparecieron las envidias, los celos… y  terceras personas.

Eso fue definitivo.  En concreto, una cuya sombra se interponía entre los dos y que  a la larga supo ocupar su lugar.

La relación se fue deteriorando. Llegó la incomunicación y el sacar provecho de la situación por parte del intruso, que al final ganó la partida.

Por fin, se decidió y dio el paso.

– La situación es insostenible. No podemos continuar así. Tengo que decirte que no podemos seguir juntos.

No hizo falta hablar más. Aquellas palabras estaban vacías. Sabía que no eran las auténticas razones, todos lo sabían, no merecía la pena discutir ni alargar aquella incómoda escena.

Abandonó la habitación sabiéndose derrotado. No tenía la mismas armas para luchar, estaba en inferioridad de condiciones. Incluso el causante de la rotura intentó darle un golpe más, un golpe bajo.

Pero lo encajó bien, no quería hacerle sentirse ganador de aquella guerra, así que lo ignoró.

Comenzó a buscar consejo. No estaba dispuesto a perder los derechos que había adquirido durante el tiempo de aquella relación. Había puesto mucho de sí para que funcionara como para dejarlo ahora a cambio de nada.

Y empezaron las estrategias, buscar los puntos débiles, los resquicios por los que penetrar y situarse para las negociaciones futuras.

Hoy se han firmado los papeles.

Se han visto, pero no se han cruzado ni una palabra. Ni siquiera una mirada

A partir de ahora, cada uno por su camino.

Enrique Urquijo y los problemas – Para vivir

15 años

Jueves,24 noviembre, 2011

15 años en el mismo sitio es mucho tiempo.

En 15 años suceden muchas cosas. Los tiempos cambian, mejoran, empeoran…

Las relaciones también. Las personales y las de trabajo. Y cuando unas se entremezclan con las otras pueden deteriorarse mucho.

En el cine se escucha mucho la frase de “nunca trabajes con niños ni con animales”. Debe ser por lo imprevisibles de ambos a la hora de dirigirles en un película y querer que hagan determinadas acciones en el momento adecuado.

En la vida te dicen: “No mezcles amor y trabajo”, o alguna variante de peor gusto. También la de “No trabajes con familia ni con amigos”. Yo he sufrido las consecuencias por no hacer caso. Porque, quizás por una lealtad mal entendida, he aguantado situaciones que posiblemente no hubiera soportado si no hubieran existido esos lazos. Porque , quizás, si no hubieran existido esos lazos no se habría producido cierto trato.

“Donde hay confianza da asco”. Es otra frase que viene al caso. Y más cuando la relación no es entre iguales, cuando una parte tiene un poder  que la otra no tiene. Y cuando aparecen terceros de por medio, ineptos y envidiosos, y que arriman el ascua a su sardina, cuando aparece el “quítate tú para ponerme yo” y que se apropian de méritos ajenos. Cuando quien tiene el poder sólo ve y oye lo que quiere y no el todo, pierde la perspectiva, la visión de conjunto y los detalles, todo se va al garete.

Pero es muy posible que quien hoy se cree victorioso mañana se dé cuenta de que no lo fue.

Y también es posible que el tiempo ponga a cada uno en su sitio.

Puedo vivir sin…

Viernes,18 noviembre, 2011

Me han dado una carta.

Una carta como la que ha recibido mucha gente antes que yo, no tiene nada de especial.

Me la ha dado una persona que conozco desde hace muchos años, desde que nos sentábamos juntos en el pupitre del colegio. Entonces, es posible que yo estuviera un paso por delante suyo. Hoy estaba muchos pasos por detrás.

A diez minutos del final, un lacayo cruzó la puerta.

– J quiere hablar contigo.- Y salió delante de mí de la habitación llevándome hacia otra. Allí se sentó. Y llegó J.

-Todo está muy mal, bla, bla, bla, y he tomado una decisión. Vamos a prescindir de ti. Ahora T. te explicará porque yo no sé qué es ninguno de estos papeles.

Escuché en silencio lo que sabía desde hace meses, lo que algún compañero había oído, lo que le habían dicho pero que a mí no me decía.

Un compañero… sí.

Salí de la habitación. Dejé la lectura de la carta para más adelante.

Recogí mis cosas. Me despedí de algunos…

Y pasados esos momentos, respiré.

Sentí una gran liberación tras meses de rumores, mentiras, falsedades…

Caras sonrientes por delante, puñaladas traperas por detrás.

Compañeros sólo de nombre, que buscan el beneficio propio tras sacar de tí lo máximo posible.

No los necesito. Suena a despecho, pero no lo es.

Quiero creer que tengo un horizonte abierto por delante, que ahora puedo tirar para donde yo quiera y no para donde me obligan en contra de mi voluntad.

Que el camino va a ser largo y duro, pero intentaré llegar al final

Puedo vivir sin ellos.

En serio, lo creo y así será.

Victor Manuel – Sin memoria

Puedo vivir sin creer en Dios

sin alguien superior

que me sugiera las cosas

desde un televisor

puedo vivir sin fachas sin skins

sin toda aquella gente

que afila ya los dientes

ante el porvenir

Pero no puedo vivir sin memoria…

Puedo vivir sin más bandera

que dos tibias mondas

una calavera

y los ojos de ella.

Puedo vivir sin álvarez ni cascos

sin un montón de vascos

sin poli sin gobierno

sin jueces sin tabaco

Pero no puedo vivir sin memoria

sin memoria de cada paso que anduvimos

sin memoria, sin memoria

de tantas cosas que he vivido.

Puedo vivir sin ti pero no quiero

porqué iba a acostumbrarme

después de tanto tiempo

a que nadie me regañe.

Puedo vivir sin héroes que me salven

sin perros que me ladren

con poco más que nada

que algunos litros de aire.

Pero no puedo vivir sin memoria

sin memoria de cada paso que anduvimos

sin memoria, sin memoria

de tantas cosas que he vivido.

Puedo vivir sin héroes que me salven

sin perros que me ladren

con poco más que nada

que algunos litros de aire.


No me gusta la política

Domingo,6 noviembre, 2011

Este mes hay elecciones.

No me gusta hablar de política, hasta odio esa expresión de “políticamente… correcto. O incorrecto, tanto monta…

Recuerdo mis primeras elecciones generales, hace 29 años y unos días, lo ilusionado que estaba. Voté un día antes de tener 18 años, para mí fue como una proeza, una burla al sistema. Aún hoy no sé si fue legal o un despiste del presidente de  la mesa electoral. La verdad, ya ni siento curiosidad por saberlo.

He votado siempre, en todas las elecciones, fueran del tipo que fueran. A conciencia, a favor de , en contra de. Conociendo personalmente al candidato, sin conocerlo. Con el paso de los años aquella ilusión del inicio fue desapareciendo, pero permaneció el derecho y la obligación, esa que te dice que si no votas, luego no debes opinar ni quejarte.

Hasta creo que una vez voté eso que llaman “voto útil”.

Ahora creo que cualquiero voto es inútil.

Puede ser que sea fruto de la situación que estamos viviendo, del ánimo de estos tiempos. Puede ser que sea que las cosas ya no dependen de la política que se siga, que el poder está en otros estamentos.

Este mes volveré a votar. No me influyen las campañas, así que por mí podrían ahorrársela junto con el dinero que cuesta y dedicarlo a cosas que lo necesitan más. Ahora hay demasiadas cosas en esa situación.

Volveré a meter un sobre en una urna, y volveré a casa.

Un día, un florista fue al peluquero a cortarse el pelo. Luego del corte pidió la cuenta y el peluquero le contestó:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.

El florista quedó agradecido y dejó el negocio. Cuando el peluquero fue a abrir el negocio, a la mañana siguiente, había una nota de agradecimiento y una docena de rosas en la puerta.

Luego entró un panadero para cortarse el pelo, y cuando fue a pagar, el peluquero respondió:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.

El panadero se puso contento y se fue. A la mañana siguiente cuando el peluquero volvió, había una nota de
agradecimiento y una docena de panes esperándolo en la puerta.

Más tarde, un profesor fue a cortarse el pelo y en el momento de pagar, el hombre otra vez respondió:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.

El profesor con mucha alegría se fue. A la mañana siguiente, cuando el peluquero abrió, había una nota de agradecimiento y una docena de diferentes libros, tales como ‘ Cómo mejorar sus negocios’ y ‘Cómo volverse exitoso’.

Entonces un diputado fue acortarse el pelo y cuando fue a pagar y el peluquero nuevamente dijo:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.

El diputado contento se alejó. Al día siguiente cuando el peluquero fue a abrir el local, había una docena de diputados haciendo cola para cortarse el pelo gratis.

Esto, querido amigo, muestra la diferencia fundamental que existe actualmente entre los ciudadanos comunes y la gran mayoría de políticos.