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No me gusta la política

Domingo,6 noviembre, 2011

Este mes hay elecciones.

No me gusta hablar de política, hasta odio esa expresión de “políticamente… correcto. O incorrecto, tanto monta…

Recuerdo mis primeras elecciones generales, hace 29 años y unos días, lo ilusionado que estaba. Voté un día antes de tener 18 años, para mí fue como una proeza, una burla al sistema. Aún hoy no sé si fue legal o un despiste del presidente de  la mesa electoral. La verdad, ya ni siento curiosidad por saberlo.

He votado siempre, en todas las elecciones, fueran del tipo que fueran. A conciencia, a favor de , en contra de. Conociendo personalmente al candidato, sin conocerlo. Con el paso de los años aquella ilusión del inicio fue desapareciendo, pero permaneció el derecho y la obligación, esa que te dice que si no votas, luego no debes opinar ni quejarte.

Hasta creo que una vez voté eso que llaman “voto útil”.

Ahora creo que cualquiero voto es inútil.

Puede ser que sea fruto de la situación que estamos viviendo, del ánimo de estos tiempos. Puede ser que sea que las cosas ya no dependen de la política que se siga, que el poder está en otros estamentos.

Este mes volveré a votar. No me influyen las campañas, así que por mí podrían ahorrársela junto con el dinero que cuesta y dedicarlo a cosas que lo necesitan más. Ahora hay demasiadas cosas en esa situación.

Volveré a meter un sobre en una urna, y volveré a casa.

Un día, un florista fue al peluquero a cortarse el pelo. Luego del corte pidió la cuenta y el peluquero le contestó:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.

El florista quedó agradecido y dejó el negocio. Cuando el peluquero fue a abrir el negocio, a la mañana siguiente, había una nota de agradecimiento y una docena de rosas en la puerta.

Luego entró un panadero para cortarse el pelo, y cuando fue a pagar, el peluquero respondió:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.

El panadero se puso contento y se fue. A la mañana siguiente cuando el peluquero volvió, había una nota de
agradecimiento y una docena de panes esperándolo en la puerta.

Más tarde, un profesor fue a cortarse el pelo y en el momento de pagar, el hombre otra vez respondió:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.

El profesor con mucha alegría se fue. A la mañana siguiente, cuando el peluquero abrió, había una nota de agradecimiento y una docena de diferentes libros, tales como ‘ Cómo mejorar sus negocios’ y ‘Cómo volverse exitoso’.

Entonces un diputado fue acortarse el pelo y cuando fue a pagar y el peluquero nuevamente dijo:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.

El diputado contento se alejó. Al día siguiente cuando el peluquero fue a abrir el local, había una docena de diputados haciendo cola para cortarse el pelo gratis.

Esto, querido amigo, muestra la diferencia fundamental que existe actualmente entre los ciudadanos comunes y la gran mayoría de políticos.

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