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Fuera de lugar

Viernes,6 mayo, 2011

Siempre acababa encontrándose fuera de lugar.

Las circunstancias cambiaban, se adaptaba a ellas, eso nunca había sido un problema. Pero, al final, siempre llegaba un momento en el que sentía que aquel no era su sitio. No encajaba, ni con las personas, ni con el tiempo, ni con el lugar.

Llevaba tres meses con un nuevo trabajo, nuevos compañeros, nuevos jefes, nueva oficina, nuevas rutinas. Dejó de lado algunas de las cosas habituales en los últimos meses, no había tiempo para todo y había que establecer prioridades. Si darse apenas cuenta se vio inmerso en una nueva vida, distinta pero monótona. Era cómodo, cada día igual al anterior. La mente en blanco, sin problemas de los que ocuparse, sin circunstancias con las que disgustarse. El tiempo pasaba, los días pasaban rápidos, muy rápidos.

En unos días libres, regalados, de esos con los que no cuentas, se fue a la montaña buscando el silencio de la naturaleza, el murmullo de los arroyos, el sonido del viento la luz del sol reflejándose cegadoramente en la nieve recién caída, lejos de la gente…

Y volvió al trabajo con nuevas energías.

Pero entonces tomó conciencia del tiempo que había pasado desde el último cambio. Y volvió a sentir lo de siempre. Aquel no era su  lugar. Aquella no era la compañía que deseaba tener. Aquella no era la vida que quería.

Y nuevamente sintió que había quemado otra etapa. Que necesitaba un cambio. Algo que rompiera con lo anterior.

Y cayó en la cuenta de que su vida había sido una sucesión de vidas dentro de otra vida. Como en esas series de televisión con un hilo conductor y sus tramas independientes en cada capítulo. Esas que con el éxito se prolongan en el tiempo, con nuevas temporadas, nuevos personajes.  Incluso con los mismos personajes pero interpretados por actores distintos a los de su inicio. Esas que al final no se parecen en nada a lo que eran en su comienzo.

Y miró hacia adelante, para escribir los guiones de la siguiente temporada.

Pero algo le impedía rellenar aquel papel en blanco que tenía ante sí. Sabía que, escribiera lo que escribiera, volvería a sentir lo mismo.

Volvería a sentirse fuera de lugar.

One Comment leave one →
  1. Viernes,6 mayo, 2011 22:53

    Me resulta familiar, aunque sólo se trate de “un relato”.
    Un beso.

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