Skip to content

Cena superada

Sábado,19 diciembre, 2009

Pues sí, hablo de la cena de navidad de la empresa.

Llevaba dos años sin ir (por enfermedad). Eso sumado a que nunca fueron muy de mi agrado, de un tiempo para acá, y de que en general, no me van las diversiones programadas, la cosa no pintaba bien.

A favor tenía el lugar, de hecho mañana volveré a comer allí. Es donde celebramos con la familia los cumpleaños de Mario. Así que , por lo menos la comida y la bebida estaban garantizadas. Bueno la bebida, con moderación en mi caso. Como no debo beber por las noches (ni el resto del día) por el tema de las pastillas para dormir y de que en sí mismo el alcohol me altera el sueño, opté por ir en coche para marcharme después de la cena en cuanto pudiera. Los demás fueron en un autobús alquilado, así podrían irse de copas después y beber en la cena sin ningún temor a tener que soplar por un tubito. Yo renuncié a las copas, de antemano. Cena, y para casa.

En general, me divertí. Estuve con la gente que quería, hablé con la gente que me apetecía, y se acabó.

Pero este año me hubiera ido a tomar un par de copas con los demás. Sobre todo por tres personas o cuatro.

Dos de ellas no seguirán en la empresa, pero espero seguir contando con su amistad durante mucho tiempo. Dos buenas personas, que aprendieron algunas cosas de mí durante los meses que trabajamos juntos, y de los cuales yo aprendí también cosas, pocas o muchas, eso no importa, pero sí cosas importantes, aunque a ellos les parezca que no fue así y haya tenido que medio convencerlos de ello.

Porque de todas las personas con las que nos cruzamos en esta vida aprendemos cosas, sólo hay que estar atento a lo que nos pueden enseñar. Muchas veces no lo apreciamos en el momento, o no lo valoramos, pero al cabo de cierto tiempo te das cuenta del poso que te dejó esa persona, y es entonces cuando notas que esa persona te hizo cambiar algo, que te dejó una de esas “cicatrices” de las que hablé en otra entrada, y que te acompañará el resto de tus días.

Es agradable que en cuatro conversaciones distintas, haya salido a relucir su primer día en el trabajo conmigo, algunos hace unos meses, otros hace algunos años, y que yo también los recuerde, porque, independientemente de que hubiera sido mejor o peor, de que mi impresión sea diferente o igual a la de ellos, significa que dejamos una huella en los demás, que al menos un día de nuestra vida está marcado en la mente de otra persona.

Y eso, a la larga, muchas veces da sentido a nuestro día a día, a nuestra vida.

3 comentarios leave one →
  1. Sábado,19 diciembre, 2009 18:06

    Exacto. Me gusta cómo lo cuentas, cómo lo vives, cómo lo sientes, y la proyección de todo eso…

    Un beso.

  2. karmenjt permalink
    Domingo,20 diciembre, 2009 00:07

    Siempre es agradable que la gente te recuerde (sobre todo si el recuerdo es bueno). No hay nada peor que pasar de una forma gris y anódina por la vida, que ni recuerden como te llames.
    Sobre las cenas de empresa… a mi tampoco me gustan las celebraciones obligadas, en las que parece que hay que pasárselo bien (por eso la gente bebe hasta los floreros, para asegurarse la diversión o el olvido de la verguenza).
    Me alegro de que la noche fuera bien y espero que te dejara dormir.

Trackbacks

  1. Trackback

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: