Skip to content

De puente (I)

Martes,8 septiembre, 2009

Día 1: Aislamiento.

El sábado por la mañana, muy temprano, llevamos a mi padre al aeropuerto para coger el avión que lo llevará tres semanas al sur, al mismo sitio, mismo hotel, misma habitación y en la misma fecha que lleva haciéndolo desde más de 30 años. Facturamos su equipaje y nos despedimos hasta fin de mes.

Luego, vuelta al coche e inicio de nuestro puente, los últimos días de verano, los últimos días de vacaciones antes de “la vuelta al cole”.

Llegamos a última hora de la mañana, nos instalamos en la cabaña. No hay apenas nadie en el Centro de Turismo rural en el que estamos.

Y se hizo el silencio. Ese silencio de las montañas, de los pueblos, de la ausencia de gente. Ese silencio que no es silencio, porque siempre hay un sonido de fondo, un pájaro, un coche que pasa a lo lejos, una voz perdida de una conversación ajena… De vez en cuando roto por la excitación de Mario y por la televisión, que encendió en cuanto tuvo oportunidad, pero que solo permaneció encendida hasta la hora de ir al comedor.

Mi mujer salió a dar un paseo. A la vuelta, nos trajo esto:

Efectivamente, un murciélago. Y macho según se aprecia en la foto.

Y siguió el silencio. Esta vez roto por nuestra propia conversación y por la de la camarera, cada vez que venía a servirnos algo.

Después, vuelta a la cabaña. Esta vez, una siesta, una sesión de DS, una lectura del manual del nuevo teléfono de mi mujer… Hasta que llegó la hora de la piscina. Solos. Toda para nosotros.

Después, aprovechando los últimos rayos del sol, antes de que se ocultara tras la montaña, y con el cuerpo aún mojado, me tumbé en una hamaca, frente a él.

Y toqué el cielo.

Mientras mi cuerpo se iba calentando poco a poco, en la oscuridad que me proporcionaba la toalla sobre los ojos, el silencio se hizo total, profundo. La sensación de estar solo en el mundo me invadió. Y con ello un estado de bienestar total, absoluto.

Después una ducha de agua hirviendo en el vestuario, y mientras el sol iluminaba la cima de las montañas que nos rodean, escribo estas palabras.

¿Se puede pedir más?

Sí, una conexión para el portátil. Es la primera vez que salgo con él. Sabía que en esta situación me apetecería escribir cosas y tener que reescribir a la vuelta del puente todas las hojas que pudiera llenar de una libreta me daba mucha pereza.

6 comentarios leave one →
  1. Miércoles,9 septiembre, 2009 06:55

    Me vine a dar un paseo por acá y me encontré que estuviste de puente. Muy interesante por cierto. Pero mucho más interesante, la foto de la luna que llevas puesto.

    Besos… nos vemos ya sabes dónde….

  2. Miércoles,9 septiembre, 2009 09:04

    … te entiendo perfectamente…

    Besos de vuelta al cole.

  3. hoxingu permalink
    Miércoles,9 septiembre, 2009 17:40

    ¡Qué bien te ha quedado esta entrada, Juan! Se nota que el retiro espiritual te ha sentado de maravilla. Le noto un aire distinto, tal vez debido al entorno, tal vez al relax que vivías a la hora de escribirlo…
    El caso es que me ha encantado, y estoy deseando leer el resto de las cosas que has escrito durante tus minivacaciones…
    Ahora, la vuelta a la rutina diaria con energía renovada, ¿verdad?
    Un abrazo.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: