Skip to content

Dejarlo todo

Domingo,5 abril, 2009

Ayer por la noche, tras la película de animación en el cine vimos “una de verdad”  en casa.

No quiero poner el título porque voy a hablar un poco del argumento, así que quien la haya visto sabrá de cuál hablo, y quien no la haya visto no sabrá cuál es hasta que la vea y la reconozca.

En ella , un ejecutivo creativo, socio de una empresa de publicidad al 50%, abandona todo lo que conforma su vida hasta ese momento, en el día de su 42 cumpleaños. Vende su parte a su socio, tras decirle unas cuantas verdades a un cliente del que está harto, deja su casa, a su mujer, quien tras una reacción desproporcionada a un comentario de una amiga en el que le dice que vio a su marido comer con otra mujer en un resturante, no le deja explicarse. Abandona a sus dos hijos. Y en la cena-sorpresa de cumpleaños con sus amigos íntimos, un siquiatra, una dentista, una abogado, todos de alto nivel social y por supuesto, de dinero, al igual que él, les canta unas cuantas verdades.

Su objetivo, que todos los que le rodean pasen de apreciarle a odiarle.

Se va del país y va en busca de su padre, que lo abandonó cuando tenía trece años, ya ahora vive en una cabaña dedicándose a pescar.

Por supuesto que tiene una razón para obrar así, y eso es lo que no desvelaré.

Pero en la discusión que tiene con su mujer antes de decirle que se va, le pregunta que en todos estos años, con todo el dinero, con todas las comodidades que tienen, una casa maravillosa, dos hijos estupendos… cuántos momentos recuerda de haber vivido plenamente.

Pues eso es lo que va a hacer él, porque está aburrido de toda esa vida y por eso se va.

Y eso me hizo reflexionar, una vez más, sobre la vida que llevamos. Esa vida en la que los días pasan uno tras otro sin niguna diferencia entre ellos, pero que consumen el tiempo que tenemos, el tiempo del que disponemos, que es limitado, pero del cual desconocemos su límite, puede ser dentro de 10, 20, 30 años, pero puede ser mañana o dentro de una semana, y el día que llegue sería muy triste que te pillara sin hacer lo que realmente te hubiera gustado hacer en esta vida.

Me vino a la cabeza que hay que aprovechar cada momento como si fuera el último , porque por desgracia puede serlo, que hay que disfrutar de las pequeñas cosas de cada día, y que no merece la pena disgustarse por cosas que no dependen de ti, pero sí hay que poner de tu mano para hacer todo lo posible por ser feliz.

Pero claro, eso de dejarlo todo sólo pasa en las películas, en donde el protagonista tiene atado y bien atado el futuro de su familia y el suyo propio para dedicarse a la vida contemplativa sin renunciar a ninguna comodidad. Para los demás es más difícil.

Hay una casa de la que estoy enamorado desde hace muchos años. Está en el lado opuesto del pueblo por donde pasa la carretera y el embalse que los separa. Nunca la he visto más de cerca que de esa distancia, pueden ser 300 0 400 metros. Ni siquiera se ven los accesos, cómo poder llegar a ella. Y siempre dije si pudiera la compraría y me retiraría allí el resto de mis días.

Ayer, cuando el protagonista se fue y llegó a la casa de su padre, antes de saber que se trataba de eso, yo dije:

-Eso es lo que me gustaría hacer a mí.

Y mi mujer me dijo.

– Y nos dejarías a mí y a Mario también.

Yo le respondí:

– Si no queréis venir conmigo, sí.

Sé que si llegara esa oportunidad sería incapaz de hacerlo, pero ayer lo dije con una rotundidad absoluta. No dudé, no vacilé, no intenté suavizarlo, lo sentí de verdad.

Me advirtieron que mi recuperación iba a tener bajones, pero que tuviera en cuenta que es parte del proceso y fuera consciente de ello, que no estaba dando ningún paso atrás, y que los superaría.

Creo que estoy empezando a entrar en uno de ellos, pero también creo que lo superaré.

Me olvidé de vivir – Alexandre Pires
Anuncios
5 comentarios leave one →
  1. Raquel permalink
    Domingo,5 abril, 2009 21:54

    También me gustaría a mí cambiar de vida. Pero cambio una y otra vez y siempre me encuentro con lo mismo: yo.

  2. Lunes,6 abril, 2009 00:39

    Es difícil hacer borrón y cuenta nueva con toda una vida, no creo que yo fuera capaz…

    Seguro que superarás el bajón, tienes a tu familia real y a la cibernética. Si necesitas algo, solo tienes que silvar, cuentas con todo mi apoyo.

    Besos.

  3. Lunes,6 abril, 2009 20:05

    los valientes no se van a pescar, los valientes se quedan en la casa, con los suyos, pero arreglando todas las cosas que se hacen por comodidad y por quedar bien y tú… tu eres un V A L I E N T E

  4. Lunes,6 abril, 2009 21:46

    “Esa vida en la que los días pasan uno tras otro sin niguna diferencia entre ellos”

    Esa frase me hace pensar bastante. Ainsss

    Pero no me puedo quejar …

    Saludos

  5. barrenado permalink
    Lunes,6 abril, 2009 22:38

    A veces creo que esa maravillosa cabaña la encontré por breves momentos frente al ordenador.
    Bajones peores has pasado, seguro que este bache lo embreamos de cuatro paladas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: