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Dia del padre

Miércoles,18 marzo, 2009

Nunca tuve la sensación ni la necesidad de querer ser padre.

Nunca vi el momento apropiado para, siquiera planteármelo. Imagino que como le sucede a casi todo el mundo que no tiene las cosas muy claras o una situación económica que no es lo suficientemente alta como para que no temas meterte en algo que crees no vas a poder asumir.

Sé que reducir el tema de ser padre a la economía es muy poco romántico, pero en estos días es así,  como lo de comprar un piso. Te lo puedes llegar a pensar mucho. Yo ni siquiera lo había pensado. Creía que sería igual de feliz con hijos que sin ellos.

Es más, siempre pensé, al contrario que el resto de la gente, que “ser padre” era un acto de egoísmo: se tienen hijos para satisfacer un ego personal, para presumir de ellos, pero nunca se piensa en las consecuencias que traerá a esa personita que traes a este mundo. Si quieres hijos, adopta, que hay suficientes niños en el mundo abandonados como para, encima, traer más.

Pero las cosas  un día cambiaron.

Un día mi mujer llamó a la puerta de mi antigua oficina, tras venir del médico y confirmar su embarazo, para comunicármelo, y en ese momento me sentí el más feliz del mundo: Iba a ser padre.

Pasaron los nueve meses, vinó el parto tan angustioso que ya conté aquí hace tiempo (al menos eso creo recordar), y llegó Mario.

Y con él cambió nuestra vida. O mejor, desapareció nuestra vida anterior, la de matrimonio.

Ahora todo gira en torno a él. Quizá demasiado. Quizá me volqué más de la cuenta en mi papel de padre y me hizo ser un padre superprotector, y querer protegerle de todo mal, y chocar con muchas ideas de otras personas que rodean y conforman la vida de Mario.

Y con maneras de educar. Pero un matrimonio en el que trabajan las dos partes y no pueden prescindir de un sueldo tienen que delegar parte de la educación de los hijos en otras personas o instituciones. Yo no quería ser padre en estas condiciones.

Quizás todo este cúmulo de circunstancias fue culpable, en parte, de que yo empezara a escribir este blog, por haber llegado a una situación que me sobrepasaba y no pude con ella.

Creo que no hay duda de lo que siento por mi hijo, lo he escrito en multitud de ocasiones. Y creo que en esta época hemos pasado por nuestra primera crisis de relación entre padre e hijo, pobrecito, con cinco años. Por eso pensaba que era mejor mantenerme al margen de su vida, para que no sufriera y fuera a recordar a un padre que no le trataba como era debido, que no le quería lo suficiente y que llegara a sentirse culpable el resto de sus días.

Creo que todo eso está superado y ahora estamos en un momento dulce. Jugamos, hablamos, reñimos, leemos, vemos películas, nos abrazamos, nos besamos, nos queremos.

Podemos pasarnos varios minutos diciendo:

-Te quiero mucho, eres lo que más quiero en este mundo, eres el mejor padre del mundo…

Y a continuación:

-Yo más

-No, yo más

-No, yo mucho más.

-Es imposible, nadie puede quererte más que yo.

-Sí, yo

-No, yo

-No, yo mucho más.

Hasta que uno de los dos corta, generalmente yo. Para eso soy el adulto.

Hace una semana que me está preparando un regalo para mañana.

Ya se le escapó: es un dibujo, incluso tuve que pararle los pies para que no me lo enseñara hace tres días. Anteayer, me pidió permiso para comprarme una tarjeta de felicitación, y yo tuve que decirle que a mí no me puede preguntar esas cosas, que se supone que es una sorpresa. Que se lo preguntara a su madre.

Ayer lo pillé en el salón escribiendo en ella. Y, claro, tuve que hacerme el loco, como si no lo hubiera visto.

Ahora pienso en lo rápido que han pasado estos seis primeros años, y que soy feliz siendo padre. En todo lo que nos queda por delante, y asumir que no siempre será así. Dentro de otros seis años, es posible que yo sea el malo de la película para él, el ogro que le prohibe hacer todo lo que quiere y que sus amigos hacen, y dentro de otros seis seré un pobre viejo que no le comprende y está fuera de onda.

Pero todo eso llegará en su momento y espero poder lidiar con ello. Lo que sé seguro, es que lo querré tanto o más que ahora. Y espero hacerlo tan bien, que él llegue a sentir lo mismo por su padre.

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8 comentarios leave one →
  1. hoxingu permalink
    Miércoles,18 marzo, 2009 23:33

    No me seas cenizo, Juan; ¿porqué se supone que andando el tiempo han de llegar esos desencuentros con tu hijo? Igual es al revés, y dentro de unos años Mario presume de papá moderno y cercano frente a sus amigos.
    Disfruta del momento, vive el día a día y enfréntate cada nuevo día a la tarea de ser padre como si fuera un reto distinto. Los niños son grandes maestros para crecer pues son nuestros espejos; cuando veas en tu hijo comportamientos que te ponen nervioso abre bien los ojos y mira a tu alrededor, pues cerca has de tener la causa de ese comportamiento infantil.
    Ser padre o madre es para mí la experiencia más importante a la que se enfrenta un ser humano; no hay emoción comparable a la que te embarga cuando disfrutas con tus hijos, cuando escuchas en sus bocas un te quiero, cuando una caricia infantil recorre tu cuerpo…
    Felicidades papá…

  2. Jueves,19 marzo, 2009 01:19

    No llames al mal tiempo aun, si señor 🙂 ¿Y qué hay de malo si en su edad del pavo no te ve como eres realmente? Pasarán los años y Mario se hará adulto, y verá con otros ojos los comportamientos que sus padres tuvieron con él.
    Yo no he sido madre aun, ni sé si algun día lo seré, pero si que hablo como persona que ha pasado hace poco por la edad “difícil” de no-entendimiento con sus padres. Ahora todo es tan diferente…
    Espero haberme explicado bien, ya sabes que yo…
    Un beso grande, y como dicen arriba, felicidades papá 😀

  3. Jueves,19 marzo, 2009 10:27

    Me alegro mucho de que todo vaya a mejor. Ves? Poco a poco.

  4. Jueves,19 marzo, 2009 17:12

    Tienes lo fundamental, el cariño, el respeto y la ilusión, lo demás… lo demás viene solito.

  5. labuceadora permalink
    Jueves,19 marzo, 2009 21:09

    pues me parece muy bonita tu entrada de hoy, destila amor a mansalva, feliz dia del padre
    un abrazo

  6. barrenado permalink
    Jueves,19 marzo, 2009 21:29

    Tampoco va a pasar nada porque lo hagas mal siempre y cuando lo intentes hacer bien, que ya es bastante.
    Y por lo que leo creo que lo haces muy bien.
    ¡Feliz día del padre!

  7. Raquel permalink
    Viernes,20 marzo, 2009 16:31

    Me ha gustado mucho tu artículo, Quierodormir. Creo que las relaciones entre padres e hijos siempre tienen que tener un poquito de todo. Así es la vida. Pero lo importante es que jamás falte el cariño y eso tú lo tienes asegurado. Un beso.

  8. Martes,24 marzo, 2009 20:22

    preciosa entrada, cuando Mario te pueda leer, y lea esto, dentro de unos pocos años,,, y lo recuerde, dentro de otros muchos, ya más adulto… en fin, como te dije, Mario te va a sorprender, y dudo que nadie te quiera mas que él.

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