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Relato de Carnaval

Martes,24 febrero, 2009

He acabado mi primer encargo.

Soy el primero en reconocer que la calidad literaria es mínima, pero el esfuerzo puesto en él es enorme, la imaginación escasa y el interés nulo. Pero lo que importa es el objetivo que he cumplido. No estoy en un taller literario ni pretendo ser escritor pero sí cumplir con lo que me proponen. Lo asumo como retos para poder salir de mi estado.

Y como sois parte de mi “rehabilitación” quiero haceros partícipes de ella (o sufridores sería más correcto). Pero bueno, que nadie se sienta obligado a leer lo que viene a continuación.

RELATO CORTO DE CARNAVAL

Salí a la calle. Hacía frío, más frío de lo habitual en esta época. Quizás se debiera a que las nubes de días anteriores habían desaparecido y con ellas el efecto invernadero

. Anduve calle abajo hacia el centro de la ciudad. Una calle que siempre tiene tráfico. Pero hoy no. Hoy estaba extrañamente vacía.

Como acababa de anochecer lo que predominaban eran las sombras, sombras que desaparecían por las esquinas, o aparecían y avanzaban con prisa a lo lejos. Extrañas sombras, todas en la misma dirección, la que yo mismo había tomado.

No era tarde, pero la calle mostraba la soledad y el escaso movimiento que habitualmente tenía en horas más avanzadas, en la madrugada, cuando todo el mundo duerme.

De vez en cuando dirigía mi vista hacia atrás, pero nunca llegaba a ver a nadie. Nadie me seguía. Era extraño.

Mis pisadas eran mi única compañía. Un ruido monótono y repetitivo, manteniendo el compás de una canción sin música, sólo ritmo, regular, cansino.

De repente me di cuenta que esta situación había hecho que caminara en silencio, sin silbar, sin cantar, sin ni siquiera pensar. Como intentando pasar inadvertido. Pero de quién.

Algo no cuadraba.

Unos metros más allá, se adivinaba otra situación. En el aire se empezaban a oír murmullos lejanos, incluso destellos de luces de colores. No era lo habitual, estaba claro que algo estaba pasando.

Sin mediar palabra orienté mis pasos hacia el ruido, cada vez más cercano, cada vez más alto, cada vez más reconocible, pero con el mismo sinsentido. No era normal. Incluso se adivinaba música bajo el murmullo. Eran tambores. Sí, tambores y silbatos.

Al llegar a la siguiente calle miré hacia  la izquierda. La luz de un portal se encendió en ese momento, y una fuerza extraña me sujetó al asfalto. Hasta que la puerta se abrió. Y salieron unos extraños seres amarillos, se adivinaba en la penumbra a una familia completa. ¿De qué me sonaban sus siluetas?

-No puede ser. Son los Simpson.- dije en voz alta.

-¡Es verdad! – dijo mi acompañante.

Efectivamente. Tenía un acompañante. Alguien había hecho todo el camino junto a mí y me había pasado inadvertido. Lo extraño de la situación me lo había ocultado.

Miré hacia mi derecha, ligeramente hacia abajo. Y vi un ser pequeño, extraño. Una figura negra, con capa negra, máscara negra y orejas puntiagudas. También negras. Me cogía de la mano.

-¡Vamos papá! ¡A ver a quién más encontramos!

¿Quién era aquel ser? ¿Por qué me llamaba papá?

Seguimos caminando, pero ya no era yo quien dominaba la situación. Aquel pequeño individuo tiraba de mí cada vez con más fuerza hacia el ruido y las luces.

-Vamos que llegamos tarde. Se va a acabar el desfile.

-¿Qué desfile? – le pregunté.

-¿Cual va a ser? Vamos que quiero ver cómo va la gente.

Unas calles más allá nos dimos de golpe con la multitud. Una multitud llena de colores brillantes y extraños vestidos. Entre ellos animales de todo tipo. Un lobo pasó rozándome el brazo, más adelante una vaca mostraba sus rosadas ubres sin pudor caminando a dos patas. Había animales por todas partes, en plena ciudad, tortugas, jirafas, leones… Mi acompañante se encontró con otro de su misma raza y una araña extraña, roja y azul.

Seguimos avanzando hasta que la música sonaba a nuestro lado. No era música, no había melodía. Era lo mismo que había escuchado en la lejanía, sólo ritmo de silbatos,  tambores y bombos. Era un desfile de seres extraños. Me sentía como dentro de un comic, de un dibujo animado, nada era real.

Al día siguiente lo leí en los periódicos: Cien mil personas invaden la calle con ganas de divertirse. Gran éxito del Carnaval. Este año la lluvia dejó su lugar a un intenso frío.

Ahora lo empezaba a ver con mayor claridad.

Fui a la habitación de mi hijo y lo vi. Un disfraz negro, con capa y máscara sobre la cama. Me dirigí al armario de los medicamentos. Algo no estaba en su lugar, no en el debido. Dos frascos de pastillas estaban intercambiados, casualmente iguales, como su contenido. Y yo había hecho lo de todas las tardes de manera automática, coger dos pastillas sin fijarme y tragármelas.

Pero esta vez no eran las mías.

A todos aquellos que hayan hecho el esfuerzo de leerlo les digo,

que espero hacerlo mejor la próxima vez, que admito todo tipo de críticas (también las buenas, las malas las doy por descontado pero que al menos sean constructivas) y pido perdón por mi atrevimiento al publicar algo que posiblemente lea gente a la que admiro por hacer lo que yo no sé: escribir un relato.

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9 comentarios leave one →
  1. Raquel permalink
    Martes,24 febrero, 2009 21:26

    Me ha gustado, Quierodormir, y que conste que soy muy exigente con lo que leo; vaya, que no lo digo por agradar… jeje. Un besito.

  2. Martes,24 febrero, 2009 22:13

    como no me doy por aludida en lo que a escribir se refiere… no soy receptora de tus disculpas…

    Me ha gustado el relato, bastante inquietante al principio, la narración ágil, el estilo fresco y el final… sorprendente, no me lo esperaba…

    Una anotación al margen: ¿sabes que se te podría psicoanalizar un poco gracias a la manera de escribir éste relato?

  3. pat permalink
    Miércoles,25 febrero, 2009 07:38

    Miedo me ha dado la última oración escrita por Txispas…
    Juan, no seas tan autocrítico, yo creo que está bien escrito. Un beso

  4. Miércoles,25 febrero, 2009 11:41

    Raquel, gracias.

    Txispas, eres genial. Me gustaría saber qué ves de mí en él.

    Pat, viniendo de ti es todo un cumplido.Gracias.

  5. Miércoles,25 febrero, 2009 17:28

    Entretenido, anima al lector a imaginar lo que pasa, me ha gustado. A mí también me sorprendió el final…

    Espero leer más.

    Besos.

  6. Miércoles,25 febrero, 2009 19:56

    Colgado y listo para ser leído por millones y millones de personas…

    http://sinolocuento.blogspot.com/2009/02/75-quiero-quiero-de-quierodormir.html

    Me encantó. Gracias gracias gracias

  7. barrenado permalink
    Miércoles,25 febrero, 2009 22:39

    Me ha gustado mucho, debo reconocer que ayer no tenía ni ganas ni fuerzas para leerlo, pero me alegro de haberlo dejado para hoy porque he disfrutado mucho. Buena intriga.

  8. Jueves,26 febrero, 2009 12:14

    Yo tampoco entiendo mucho de relatos, sólo sé que me ha gustado. Me había parecido un poco tocho al principio, pero cuando llegado al diálogo, me ha gustado y he vuelto hacia atrás para leer aquellos detalles que había obviado en un principio.
    Me ha quedado una duda…¿qué disfraz llevaba el narrador?
    Espero que lo de los medicamentos no esté basado en hechos reales…
    😉
    Saluditos.

  9. Martes,3 marzo, 2009 12:02

    Hey, me ha gustado mucho 🙂 Espero que sigas escribiendo cositas y compartiéndolas con nosotros.

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