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Paseo por el bosque

Domingo,22 febrero, 2009
Sobrepena – Hevia

Como me propuse la semana anterior volvimos a pasar el sábado fuera.

Nos fuimos donde propuso Mario, una senda verde, en la que ya estuvimos varias veces, pero en un tramos de unos 2,5 Km que transcurre por el bosque.

Comimos de camino y lo hicimos por la tarde, cuando ya empezaba  enfriar. La ladera de la montaña por la que discurre la senda está orientada al norte, así que el sol apenas le daba.

Los árboles todavía no tienen hojas y por eso en alguno tramos se filtra el sol, si las tuvieran casi todo estaría en sombra.

En realidad es la caja de un antiguo tren minero que en la que hay expuestos,  en algunos tramos, maquinaria de las minas de la zona que se cerraron.

A la vuelta, ya de noche, nos paramos comprar algo para la cena, en Hipercor. Y en el parking empezó todo.

Mario venía jugando con la DS en el coche. Le había avisado que la apagara que estábamos llegando. Aparcamos, salimos del coche… y seguía jugando. Después de repetírselo diez veces, y ante la pasividad de la madre, exploté.

Los dejé allí y entré sólo en la tienda. A la media hora volví al coche y los esperé. Diez minutos más tarde llegaron ellos. Malas caras, enfado total… y sin cena.

A partir de ahí, mis ánimos comenzaron a bajar, la ansiedad se apoderó de mí y en casa intenté relajarme, pero no lo conseguí. Conseguí hacerle la cena a Mario, después de que el chiquillo me pidiera perdón diez veces, lo acosté y con la convicción de que me debía tranquilizar, escogí una película, intrascendente, para pasar un par de horas antes de acostarnos.

El silencio reinaba en la casa. Ninguno de los do éramos capaces de decirnos nada, ni siquiera de mirarnos. Así todo ella sacó una pizza del congelador y la cenamos.

Cuando se acabó la peli, me tomé las dos pastillas juntas, comprobé hace días que es la manera de que consiga dormir bien. Pero ayer sabía que no lo iba a conseguir ni con el doble de la dosis.

Efectivamente, noche en blanco.

Hoy por la mañana me pasé más de media hora pensando si merecía la pena levantarme, si merecía la pena seguir escribiendo aquí dándole vueltas a mi desgracia, si merecía la pena pensar en la separación, si merecía la pena…

Ahora ellos están en el parque, mi mujer y Batman.

De momento volví a escribir mis desgracias. Porque creo que debo seguir adelante. Tengo que intentar cumplir ese horario que se me hace imposible, tengo que hacerle el blog que Mario me pidió ayer, antes de que sucediera el último acontecimiento, tengo que salir de ésta.

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7 comentarios leave one →
  1. Domingo,22 febrero, 2009 15:07

    Esas cosas pasan en todas las casas, la cosa es que no debes dejar de intentar solucionarlo, esas pequeñas broncas, no deberían llevarse a la cama… lo digo por experiencia… ánimo chico.

  2. Domingo,22 febrero, 2009 18:42

    Parece que al final Mario se salió con la suya.
    Es preciosa tu tierra, Juan.
    Me imagino que ya habrá más ocasiones para una visita titánica, aunque este fin de semana ha sido de los pocos en el que se ha podido disfrutar sin depender de lo meteorológico.

    En cuanto a la explosión, es normal, estos días estás sometido a muchas presiones. Estoy con Txispas, en que no tienes que dejar que condicionen la relación con tu familia. Todos tenemos momentos que nos superan, y lo entendemos. En ese momento has llegado al límite, has explotado, sí, no pasa nada, no esperes a que todos os sintáis culpables, luego cuesta más pedir perdón. Son pequeños problemas de convivencia que nos superan, pero nosotros somos más listos… 😉 ¿a que sí?
    Un besín.

  3. Domingo,22 febrero, 2009 19:58

    no lo conozco, y cada vez me gusta más tu hijo. sospecho que tienes una suerte que aún desconoces.

  4. Raquel permalink
    Domingo,22 febrero, 2009 20:42

    Ánimo, Quierodormir. En peores plazas has toreado y has salido por la puerta grande. Estoy segura de que conseguirás que esto también pase. Y no te culpes tanto. Creo que a veces tenemos que entender mejor el momento por el que estamos pasando y ser menos duros con uno mismo.

  5. Lunes,23 febrero, 2009 12:53

    Leibowitz, conozco la suerte que tengo con él, por eso me duele más que por mi situación le pueda hacer un daño irreparable alguna vez. No concretamente a él, sino a nuestra relación futura.

  6. Lunes,23 febrero, 2009 12:54

    Creo que las aguas están volviendo a su cauce.

  7. Martes,24 febrero, 2009 10:39

    Hay que salir como sea, quierodormir. No te puedo dar fórmulas mágicas porque yo tampoco las tengo, pero tenemos que salir.

    Un abrazo enorme y mucho ánimo

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