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No puedo más

Miércoles,21 enero, 2009

Lo estoy escribiendo en caliente, con lo cual es fácil que tenga que arrepentirme de algo de lo que escriba. Sí Capi, yo que decía que no me arrepentía de nada de lo que he hecho en la vida. Me vas a ganar la partida.

Siento como si hubiera caído mil metros en mi estado emocional.

Vengo de dejar a Mario en el colegio después de comer con él en casa de mi suegra. Lo hago por estar más tiempo con él, es lo único que estoy sacando de esta p.. baja. Eso y poder participar algo más en su educación, en su día a día.

Ayer fui con él al médico, por la revisión de los 6 años (como la ITV de los coches, los niños también pasan revisiones cada año para ver que todo va bien).  Además tocaba vacuna. Sacamos algo en claro, que el niño está bien, ve bien, está alto, está delgado, los dientes van bien… pero no come de todo y no come fruta. Algo que yo ya sabía y que es mi lucha desde hace cuatro años, más o menos, que es cuando pueden empezar a comer de todo.

Pero el niño lleva toda su vida comiendo en casa de su abuela, y una cosa es saberlo y otra verlo.

Ayer salimos con una orden del pediatra, es más importante a su edad que el niño coma de todo a que coma más cantidad. Y debe comer tres piezas de fruta al día: mandarina, plátano y manzana.

Esta claro, ¿no?. Fácil de entender.

Cuando llegamos a casa a comer se lo digo. Dicho por el médico, no por mi. A ver si para ella tiene más valor científico, y se da cuenta de que todo lo que llevo dicho estos años no es capricho mío.

Bien. Ayer comimos: un poco de fabada (el crío empieza a odiarla), una pescadila de enroscar, medio plátano y un petit suisse.

En casa de mi suegra se come lo mismo cada día de la semana: lunes-A, martes-B, miércoles-C… Si el niño dice “no me gusta”, no hay problema, siempre hay comida de reserva en el banquillo. Todo menos dejarle sin comer, pero nada a favor de que aprenda que se come de todo.

Hoy:  Patatas rellenas (para Mario, las bolitas de cada patata que hacen de tapadera al relleno), Raya frita (a Mario quería ponerle albóndigas porque sabe que le encantan y le había visto poner cara rara al pescado, y eso que las patatas estaban rellenas de carne). Uno de sus argumentos era que la carne tiene más poder alimenticio que el pescado, que no quería que el niño se quedara con hambre, etc… ¿No es absurdo?.

Y con esas ya me calentó. Con lo claro que había quedado todo ayer

Ya habíamos hablado en más ocasiones que no le haga comidas especiales, que tiene que comer lo que hay para todos, y si un día no come, porque no quiere, no pasa nada. Ya verás como al segundo come lo que hay, o al tercero.

Pues hoy la discusión pasó a mayores. Como no me hace caso, amenacé con que a partir de ahora va a ir a comer al colegio y así va a aprender a comer de todo. Lloros, lamentos durante cinco minutos, pero los justos para que ella despareciera y el niño se pusiera a comer el pescado.

Y para que yo le dijera, ya medio llorando, que no puedo más, que no puedo seguir ejerciendo de padre con él, que no aguanto una discusión al día por lo mismo, que yo no soy el  malo de la película…

No sé lo que mi suegra le dirá a mi mujer cuando se vean, pero por la experiencia sé que se va a parecer poco a todo lo que yo estoy escribiendo.

Le dirá que la acuso de que no sabe criar a un nieto cuando ella lo hizo con tres hijos, y que nunca hubo problemas con la comida hasta que empezamos a comer los dos juntos (lógico si le da lo que él quiere. ¿Es tan difícil de entender?).

Y las consecuencias de todo esto es que yo me siento al margen de la educación de mi hijo, porque mi mujer, por no enfrentarse con su madre, tampoco me apoya.

Yo sé que puede que yo sea demasiado exigente, que no lo creo, que parezca que quiero imponer mis criterios o no doy mi brazo a torcer. Pero no es así, con la cantidad de cosas en las que cedí…

Y ahora no estoy en un buen momento, y todo lo veo más grave de lo que es.

Pero llegué a un punto en el que creo ya, firmemente, que lo mejor para todos es que me aparte, que me mantenga al margen para no causar más daño. Porque sé que el niño me adora cuando las cosas están bien, y no quiero estropear eso.

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16 comentarios leave one →
  1. Miércoles,21 enero, 2009 23:45

    Hola quierodormir,
    cambiando los intérpretes es un poco la película de mis padres con mi mujer y mis retoños. Mi mujer se preocupa muchísimo por la alimentación (fruta, nada de bollería industrial, nada de dulces, proporción correcta de hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas, etc.) y mis padres hacen lo que les sale de las narices con tal de agradar a los niños.

    Cuando eso ha pasado con mi mujer delante, se ha sentido tan ignorada que ya no puede soportar estar presente y su relación con mis padres es prácticamente inexistente. Mis padres en lugar de entenderlo o rectificar, han ignorado lo que ella quería (primero) y sentía (después). Mi mujer es quizá demasiado exagerada, pero en resumen tiene razón: por mil veces que se lo digamos mis padres no han cambiado su conducta. ¿Qué se puede hacer?

    Ahora ya poco. Las relaciones ya están demasiado dañadas.
    Un saludo

  2. barrenado permalink
    Miércoles,21 enero, 2009 23:51

    Muy difícil papeleta, si señor.
    Lo interesante y bueno sería hacerle entender al niño lo que tiene que comer y por qué.
    El problema está en cómo.

  3. Jueves,22 enero, 2009 01:41

    ánimo. nunca al margen. nunca lo ocultes al niño nada, pero no le traslades tus angustias.
    no le digas nunca a un niño “yo no puedo mas con esto”, porque le dejas indefenso.

    no te preocupes él -Mario, que nombre tan bonito- terminará comiendo bien y aprenderá y se criará bien.

    has hecho bien en escribirlo, catarsis, neurosis fuera por dios.

  4. capitana666 permalink
    Jueves,22 enero, 2009 03:53

    Los abuelos han vivido ya muchos años, no van a cambiar, han decidido que las cosas salen bien de tal modo y así lo van a seguir haciendo por mucho que uno se esfuerce, ya sabes lo que dicen, no hay más sordo que el que no quiere oir.

    No te apartes de su educación, él te va a adorar tanto si las cosas van bien como si no, que no quieren darle de comer fruta, pues se la das tú para merendar, a parte del resto del mundo que no quieren entender.

  5. Jueves,22 enero, 2009 09:39

    Dicibug, tienes todo la razón. Por una vez debí de explicarme bien. Es la misma situación.
    Sólo que yo no querría llegar a deteriorar esa relación. Primero, por mi hijo. Pero creo que llevo el mismo camino que tu mujer.
    Pero no me dices una cosa, ¿tú pasabas cuando se daba esa situación, por ser tus padres, o apoyabas a tu mujer y llegabas , no a enfrentarte, pero sí a discutir con tus padres por culpa de eso?.
    Creo que la postura de los dos debería coincidir, sino mal lo llevamos.
    Gracias por tu opinón.

  6. Jueves,22 enero, 2009 09:42

    Barrenado, por supuesto que es difícil, hacerle entender aun niño de seis años eso y mil cosas más. Y para ello es fundamental, a mi entender, la disciplina y el no ceder a sus gustos SIEMPRE. Pero, si en este caso ya vamos contra las palabras del pediatra del día anterior, no le veo solución mas que cortar por lo sano.Y no sé si ahora sería capaz de soportar las consecuencias.

  7. Jueves,22 enero, 2009 09:46

    Gracias Leibowitz. Es mi hijo, cómo me voy a mantener al margen. Ya sé que comerá bien, crecerá, será estupendo, porque ya lo es.
    Pero, no sé si es sólo ahora, o lo será siempre, todas las cosas que me llevan a una discusión con él, o a a causa de él, me superan, y siento que me hundo más y más.

  8. Jueves,22 enero, 2009 09:50

    Capitana, te entiendo y tienes razón.
    Pero, cómo voy a arreglar yo solo algo en seis meses cuando lleva años, y seguirá, deteriorándose.
    Y, para añadir leña al fuego, en mi estado actual.

  9. Jueves,22 enero, 2009 13:32

    Hola quierodormir,
    le he preguntado a mi mujer (mi memoria es muy mala, afortunadamente). Dice que al principio sí se sentía apoyada, pero que luego sintió que yo estaba del lado de mis padres.

    Posiblemente lo que pasó es que mi mujer, por su forma de ser, en lugar de decir las cosas callaba, callaba y callaba hasta que acababa “saltando” con muy malos modos. Cuando la situación se estaba enrareciendo mi mujer ya lo criticaba todo y yo estaba hasta las narices, porque está bien que coman sano, pero no pasa nada si excepcionalmente toman algo no tan sano. Y aguantar malas caras y críticas continuas no fue un plato de buen gusto para mí. Supongo que en esa fase es donde yo ya dejé de darle la razón. En cualquier caso el origen de todo es que mis padres no la tuvieron en cuenta a ella, a la madre de los niños, para nada. Y siguen sin hacerlo. De hecho pasadas las navidades ya les he dicho claramente que no quiero que le den chocolate después de todas las comidas, pero sé que no me hacen ni caso. Puedo dejar pasar las navidades como excepción, pero como costumbre pasadas las fiestas no me parece bien. Ni caso: prefieren contentar a la niña. Supongo que mi madre sí me haría caso, pero mi padre es incapaz de entender. Incluso hace bromas diciendo que mi hija por conseguir el chocolate es capaz de hacer cosas que de otra forma no haría, como darles un beso al despedirse. No solo no hace caso, sino que tiene tan poco en cuenta nuestras opiniones que hasta se permite hacer bromas sobre ello.
    Posiblemente ni siquiera es consciente de por qué mi mujer ya no acude a comer con ellos los fines de semana.
    Un saludo

  10. Jueves,22 enero, 2009 13:54

    Es una situación complicada, y es tu mujer la que debería encargarse de poner las cosas en su sitio. Si no lo hace las cosas podrían ir a peor.

    En mi familia (en todas las familias se cuecen habas) pasó algo parecido, pero entre mi abuela paterna y mi madre. Mi abuela aprovechó la ausencia de mi madre por enfermedad (estuvo seis meses ingresada) para hacer y deshacer a su antojo. La culpa la tuvo mi padre por no plantarle cara. Y me duele decirte que nunca la tuvo.

    Espero que en tu caso las cosas sean algo más fáciles. Habla con tu mujer y dile que tú eres el padre de la criatura, y que encima hay órdenes del médico. A veces es tan difícil ser cabal.

  11. Jueves,22 enero, 2009 13:58

    Gracias Dicybug por tu contestación tan amplia.
    El caso es que yo no tengo tan claro que mi mujer haya llegado nunca a plantarles cara a sus padres en este tema (afortunadamente no hay otros) porque está tan agradecida de que sus padres atiendan al niño que no se ve con fuerza moral para corregirles.
    Entiendo que son abuelos, y están para darles los caprichos que quieran, ya se encargan los niños de saber cómo tratarlos para conseguirlo (lo del chocolate es generalizado), pero es que no se trata de excepciones, que entiendo y me parecen bien, se trata de “Educación”, y si no se ven capaces de dársela correctamente hay otras opciones como el comedor escolar (aunque nos deje sin blanca).
    Es indiscutible que yo les estoy agradecidísimo, tanto como mi mujer, por lo que hacen desinteresadamente todos los días, desde que el niño nació, pero creo empezamos a hablar ya de Palabras Mayores.

  12. Jueves,22 enero, 2009 14:00

    Efectivamente Petite.
    Creo que estaba contestándole a Dicybug mientras tú me escribías, así que ya sabes lo que hay.
    Gracias.

  13. Jueves,22 enero, 2009 19:47

    Juan, creo que si sigues estando presente en la buena educación de tu hijo nunca te arrepentirás, al menos no tendrás motivos. Tampoco si te enfadas por los obstáculos y menos por compartirlos con nosotros.
    Francamente, creo qie si te apartas y te echas a un lado en esta cuestión, algún día sí que te arrepentirás (y con motivos, pues tu hijo poco a poco te irá perdiendo el respeto, pues si no te impones disciplina en aquello que debéis, al final os perderá como referente).
    Es una edad mala la de Mario, pero sólo es el prólogo de lo que está por venir, y ya sabes que el buen trabajo es aquél que se hace desde el principio y con esfuerzo y constancia.
    ÁNIMO!!!
    Si no, dile que conoces a un tal Capi que desde pequeño comía de todo, hasta lo que no le gustaba, y hoy esta hecho un mastodonte (yo es que no tengo abuela,ups perdón,jeje).

  14. pat permalink
    Viernes,23 enero, 2009 08:27

    lástima que vivamos lejos y no podamos tomar un café. El mayor comía fatal, hasta el punto de estar fuera de tablas en peso y en altura. Sin embargo ahora mismo come casi de todo. Ahora la lucha es con el pequeño. Ambos comen en el colegio. Es fundamental. Ellos aprenden a comer de todo, y se quita uno tensiones con la familia. Es inevitable que un abuelo malcríe, va en la naturaleza de los abuelos por definición. Suerte, pero intenta quitarle importancia. Poco a poco. Cuantas más tensiones a la hora de comer, más fácil es que la hora de la comida se convierta en un infierno necesario, en lugar de en un acto social y distendido necesario. Besos

  15. Viernes,23 enero, 2009 13:23

    Gracia, Capi, te haré caso.

    Pat, de verdad que me gustaría tomar ese café contigo.Gracias.

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