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Descontrol

Lunes,22 diciembre, 2008

Esa es la palabra que mejor define mi vida en estos momentos.

Esta noche he hecho algo que no puedo calcular qué consecuencias puede tener.

Me he ido de casa.

Sobre las 12 de la noche, a la hora que solemos acostarnos, después de haber cenado y ver un poco la tele, hemos tenido un incidente, una tontería, pero que ha producido en mí una respuesta desmedida, irracional, una reacción exagerada, como las que tengo desde hace un tiempo, aunque creo que poco a poco voy controlando.

Claro que quien convive conmigo no piensa igual, y es posible que si no ha llegado la gota que colma el vaso si debe de estar ha punto de derramarse.

-No creo que me merezca que me estés tratando así.

Esa ha sido la frase de mi mujer, y después ya no ha habido forma de arreglar la situación, se cerró en banda y no hubo más diálogo posible.

Así que me fui porque pienso que es el lugar donde menos daño voy a hacer a nadie.

Y aquí estoy en el coche escuchando a Manolo Molés en la SER, a las 2 de la mañana, hablando de toros, algo que no me interesa en absoluto, después de tragarme “El larguero”, otro programa que gira en torno a otro tema que suscita en mí idéntico interés.

Mientras, hacía kilómetros por carreteras solitarias.

Y pensando en que vendrá después.

Y lo que dejo en casa.

Estoy seguro de que ella tampoco estará durmiendo, aunque esté en la cama. Mañana trabaja y Mario con varicela, cada día que pasa un poquitín peor.

No creo que soporte una separación. No sé qué haría ni dónde iría sin mi mujer y sin mi hijo.

Mi hijo. Espero que si ésto ocurre me lo perdone algún día.

Me he ido porque no podía quedarme en el sofá del salón viendo la tele ni jugando con la DS.

Pero tendré que volver.

Se que no debí hacerlo pero ya está, no se puede borrar. Si pudiera lo haría, como muchas cosas de estos últimos meses.

Y aunque esta situación tenga su origen en mis problemas de insomnio, sé que una culpa importante de que ésto haya pasado la tengo que asumir yo mismo, sin escudarme en enfermedades ni en pastillas.

Y lo más triste es que ha sido por una tontería.

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9 comentarios leave one →
  1. Lunes,22 diciembre, 2008 16:54

    Parece que los vasos se colman mas rápidamente en estas fechas… tranquilízate, ve, habla con ella, discúlpate y trata de cambiar aquello que puedas.
    No hay culpa, hay causas y consecuencias.
    Besos desde mi alma.

  2. Lunes,22 diciembre, 2008 17:08

    Todos tenemos parte de culpa en las cosas que nos pasan, pero no puedes negar que lo que estás pasando, junto con la medicación que te estás metiendo entre pecho y espalda, te está afectando a ti y a todo lo que te rodea. Y si le sumamos estas fechas, como lirioenelespejo dice, o la falta de luz, entonces ya tenemos un cóctel peligroso.

    Ayer le dio un bajón importante a la persona que vivo conmigo. No hubo discusión, pero tengo claro que mi desgracia particular le está afectando.

    Poco a poco. Trata de tener paciencia y discutir las cosas con todo el cariño posible. Un abrazo

  3. Lunes,22 diciembre, 2008 17:12

    Gracias a las dos por tratar de animarme con vuestros consejos. Las dos tenéis parte de razón.
    No le veo la relación directa, pero sí sé que en estas fechas, si me pongo a pensar, siempre hay discusiones y problemas.

  4. Lunes,22 diciembre, 2008 19:27

    Siempre. Por estas fechas… es lo que te dicen arriba.
    Ánimos Juan. Espero que ya hayas hablado con ella, y todo se haya arreglado.

  5. Lunes,22 diciembre, 2008 23:50

    Hablando se entiende la gente, a veces uno llega al borde de los nervios y la paciencia, con salir a pasear y respirar profundamente se puede volver a empezar, sentarse uno frente a otro y hablar las cosas.

    Las peleas son normales y más si tú andas con el humor alterado por tu problema, piensa que ella también estará nerviosa.

    No lo consideres un problema para una separación, por quién quieres se puede dar todo.

  6. hoxingu permalink
    Martes,23 diciembre, 2008 00:37

    Bueno Juan; en estas fechas los nervios andan un poco disparados siempre para todo el mundo. Son días de muchos ajetreos, de muchas cosas que nos alteran el ánimo; si encima estás bajo los efectos de una medicación que actúa a nivel del cerebro, como es tu caso, es quizás comprensible que en algún momento se pueda tener una reacción desproporcionada como parece haber sido la tuya. Seguro que tu mujer es consciente de eso- no me cabe ninguna duda sobre ello-, por lo tanto si hablas con ella y le pides disculpas no va a tener problemas en aceptarlas; dicho esto, también es verdad que ella no lo debe estar pasando precisamente bien con tu problema… Tú eres quien más sufre, quien más percibe los cambios que en ti se están produciendo; pero ella también debe notar bastante esos cambios, y seguro que no será fácil para ella. Miles de cosas tienen que pasar por su cabeza todos los días; multitud de pensamientos que a buen seguro la deben estar haciendo sufrir en silencio para no preocuparte a ti. Así que yo creo que ya va siendo hora de que, además de pensar en ti mismo y en lo que te está pasando, empieces a pensar en cómo lo tiene que estar viviendo ella…
    No tomes esto como un reproche, que no lo es, sino como una manera de ayudarte a salir un poco del encierro de ti mismo; pues llega el momento en que, una vez hemos meditado bastante acerca de nuestros problemas y de nuestra vida, debemos empezar a pensar un poco también en los que nos rodean para no quedarnos estancados. Yo creo que ese momento ha llegado ya para ti; creo que necesitas avanzar fijándote un poco en tu derredor y aparcando por un momento tus problemas personales.
    Espero que este comentario- que hago con todo mi cariño y mi mejor intención- no te incomode. Sabes que tienes todo mi apoyo y mi comprensión; sabes que te considero un amigo, y tal vez precisamente por ello me siento capacitada para decirte lo que te acabo de decir.
    Habla con tu mujer; explícale lo mal que lo estás pasando, y dile también que entiendes lo mal que lo puede estar pasando ella.
    Y ten fe, en ti mismo, en ella y en la vida que aún os queda por compartir.
    Un beso muy grande. Espero noticias. Te quiero mucho.

  7. barrenado permalink
    Martes,23 diciembre, 2008 02:35

    Yo las pocas cosas que solucioné fueron hablando, tranquila y sinceramente.
    Pero soy de los que a las primeras de cambio, coge la puerta y se larga y no quiere discusiones. Cuando consigo contenerme un poco y escuchar antes de hablar, la cosas se arreglan. Y a veces llevas la sorpresa de descubrir hablando que nunca estuvieron rotas para tener que arreglarlas.
    Ánimo y un poco de calma.

  8. pat permalink
    Martes,23 diciembre, 2008 08:14

    Suerte. Creo que la clave está en esto que has dicho “sé que una culpa importante de que ésto haya pasado la tengo que asumir yo mismo, sin escudarme en enfermedades ni en pastillas”. Lucha por lo que quieres, no lo dejes ir.

  9. Martes,23 diciembre, 2008 11:11

    Gracias. Os quiero.

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