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Preguntas sin respuesta (o a destiempo)

Martes,2 diciembre, 2008

Como dije el otro día, estoy viendo la segunda temporada de “5 hermanos”.

En una escena en que Nora la madre de los 5 hermanos está en la cama viendo por TV cómo se retira de las primarias su yerno, llega Isaac, uno de los colaboradores en la campaña, se recuesta sobre ella y mientras ella habla, él se queda dormido.

Me recordó una anécdota que me pasó a mí con 21 años.

Estaba en un “campo de trabajo” en La Rioja, cuando se iniciaban estas actividades en este país y había muy pocos. Era de Naturaleza, vivíamos en una casona aisada del guadabosques y el trabajo consisitía en recoger plantas e insectos por las mañanas para clasificarlos por las tardes.

Recuerdo que éramos cinco chicos y 20 chicas. A propuesta mía (porque era el único que tenía experiencia de un campo anterior) nos organizamos para hacer las actividades de la casa, cocinar, fregar, limpiar, de cuatro en cuatro. A mí me tocó con un chico de Sevilla y dos chicas de Alicante. (No sé por qué todas las chicas iban con una amiga y los chicos sólos).

A mí me gustaba una de ellas.

Como todos los días por la mañana caía una tormenta, o llovía intensamente, nos aguaba la actividad, nunca mejor dicho, y con ello el resto del día. Luego por las tardes escampaba y desaparecían las nubes.

Así que un día llegó un monitor que no había estado desde el principio, y al ver el ánimo de la gente propuso que aquellos que se atrevieran a pasar la noche al raso, entre alimañas y demás, que se preparara y tras la cena estuviera listo en la puerta con ropa de abrigo. Los demás irían al día siguiente, cuando amaneciera en nuestra búsqueda. (Recuerdo que en aquella época no había móviles, ni GPS, ni walkies libres, ni nada de eso. Así que era rumbo a lo desconocido)

El caso es que cuando la cena acabó y todo estaba recogido, en la puerta estabamos los cuatro de mi grupo y cinco chicas más junto al monitor nuevo. Además de la ropa de cada uno, que era un jersey gordo y poco más, conseguimos dos mini tiendas de campaña que no sabíamos ni siquiera si estaban completas, e iniciamos la marcha a subir el Puerto de Piqueras, entre La Rioja y Soria.

La noche espectacular, con la luna justa para ver por dónde pisabas y el cielo sin nubes y plagado de estrellas.

A las dos o tres de la mañana convinimos en que teníamos ventaja suficiente para poder descansar, montar las tiendas, dormir y a día siguiente hacer creer a todos los demás que habíamos llegado a la cumbre y habíamos dormido alli.

Por supuesto las tiendas no se montaron, ni encontramos un sitio plano, ni teníamos herramienta, ni teníamos ganas. Así que en la pequeñita, a modo de saco, con la cabecita fuera, no metimos mi grupo, y los otros nos imitaron en la de mayor tamaño. Pasamos un frío que no veas, pero con el cansancio y estar todos apretujados se nos pasó enseguida. Yo, hasta creí ver un ovni.

Pues mi amiga, María se llamaba, y yo nos acostamos pegaditos y hablábamos en voz muy baja para no molestar a los demás. El caso es que yo me dormí en plena conversación, por lo visto y sabido más tarde.

Cuando amaneció, recogimos las tiendas y emprendimos la marcha a toda velocidad para llegar antes que los que venían detrás y que no sabíamos nada de ellos.

El caso es que en un aparte, esta chica me dijo: ¿Qué me contestas a lo que te dije ayer?

A lo que yo contesté inocentemente: ¿Y qué me dijiste?.

A lo que ella contestó: Nada. Déjalo, ya no importa.

El otro día le contesté a alguien que no me arrepentía de nada de mi vida. Pués mentí.

Llevo 23 años arrepintiéndome de haberme dormido aquella noche antes de tiempo. Porque por más que insistí nunca quiso decírmelo.Y aquí estoy, escribiendo sobre ello. Por algo será.

Ahora siento una gran curiosidad. No es lo mismo por lo mismo que en aquellos  momentos, pero…

Así que, María, si por una mínima casualidad lees esto, y después de tantos años lo recuerdas, te lo vuelvo a preguntar:

¿Qué me dijiste aquella noche?

6 comentarios leave one →
  1. Martes,2 diciembre, 2008 19:48

    Quizás María solo quería que compartieras con ella tus bichos y plantitas, o tal vez quería algo más… En cualquier caso, tu historia ha traído a mi mente a Les Luthiers con su “Quien conociera a María amaría a María”. Espero que te guste.
    http://es.youtube.com/watch?v=1tzdgEr83AQ

  2. quierodormir permalink
    Martes,2 diciembre, 2008 21:18

    Noto cierto sarcasmo en tu primera observación, que pasaremos por alto.
    A pesar de ello, gracias. Siempre me gustaron Les Luthiers.
    Y, en aquellos días, subscribiría lo que dice el título de la canción.

  3. capitana666 permalink
    Martes,2 diciembre, 2008 21:38

    A mí me han hecho eso de dormirse, pero me he dado cuenta y no he seguido hablando.

    Según su comportamiento puedes más o menos saber si era algo serio, viendo si estaba muy seca contigo o rencorosa.

  4. itjustbegan permalink
    Martes,2 diciembre, 2008 23:08

    ¿Pero cómo te quedaste dormido? Yo estaría como tú, con la intriga siempre! ¡No le insististe demasiado! Alomejor mareandola un poco te lo decía… jejeje

    Sería bonito que leyera esto. Muy bonito.

  5. quierodormir permalink
    Miércoles,3 diciembre, 2008 12:23

    Capitana, ni mosqueada ni rencorosa, digamos que algo fastidiada parecía. Y por supuesto, no me dormí adrede.
    Un saludo.

  6. quierodormir permalink
    Miércoles,3 diciembre, 2008 12:25

    Querida Itjustbegan, era tarde, llevábamos toda la noche, subiendo una montaña…
    ¿De verdad te crees que no le insistí?.

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