Skip to content

La timidez y las cebollas

Martes,25 noviembre, 2008

Creo que las nuevas pastillas están haciendo efectos en mi cerebro., o a lo mejor no es eso, es solamente el tiempo libre. Es malo el tiempo libre.

Hoy, cuando estaba esperando, tras el muro del colegio a que entraran en clase, observé a mi hijo, y a los demás niños cómo se desenvuelven en sus últimos minutos antes de entrar al trabajo diario.

Es curioso qué diferencias tan grandes existen. Y hablo sólo de los más pequeños.

Y mi pensamiento volvió unos cuantos años atrás. Hacía tiempo que no me pasaba, desde las anteriores pastillas. Se conoce que algo revuelven en el espacio de mi cerebro en donde se almacenan los recuerdos.

Yo siempre fui un niño tímido, incluso muy tímido algunas veces. Con el paso de los años fue disminuyendo la timidez, en unas etapas de mi vida fue más importante, más trascendental, en otras ocasiones menos, pero creo que es algo que permanece, aunque más escondido.

Se me viene a la cabeza porque creo que Mario se parece mucho a mí en este aspecto.

Creo que no es malo, de por sí, incluso en algunos aspectos es hasta positivo: no metes la pata tan a menudo como otros (porque cuando lo haces lo mantienes para ti y sólo cuando ya no hay problema o lo has corregido lo haces saber); dicen que la timidez tiene fama de ser de personas inteligentes, quizás por mantenernos un poco aparte de todo, observando y analizando (aunque supongo que habrá de todo); en cierta etapa de nuestra vida despertamos cierta atracción sobre las chicas (de hecho yo siempre tuve más amigas que amigos, incluso creo que despertaba ciertas envidias entre mis amistades masculinas, pero la timidez hacía que todo se quedara en eso, en amistad, así que amigas muchas, pero luego amores pocos, los mas canallas y guapos se las llevaban); sueles caer bien a todo el mundo, (después de todo estas ahí pero no molestas). Pero también pierdes muchas oportunidades. (¿Cuántas veces llegas a pensar qué hubiera pasado si en aquella ocasión me hubiera atrevido….?

Pero bueno, tampoco se trata de algo patológico. Lo normal era que si tú no te atrevías a pedir algo siempre había alguien cerca que, un poco de persuasión, lo hacía por ti. Aunque luego te faltaba esa sensación victoria,de haberlo conseguido por ti mismo.

Por eso me gustó también plantearme retos, como viajar solo, para buscarte la vida en las diferentes situaciones que se te presentan. Y una de mis frustraciones fue la de irme a vivir solo, algo tan frecuente ahora mientras estás estudiando, aunque tengas en amparo de tus padres detrás. No lo mío era vivir sólo de verdad, como un paréntesis, antes de casarme, si algún día lo hacía.

Eso no lo conseguí, por circunstancias de la vida. Lo de vivir solo, digo.

No es que yo lo hay pasado mal en mi vida por culpa de la timidez, pero seguro que mi vida habría sido algo distinta. Por supuesto que si consideramos otros aspectos podríamos llegar a la misma conclusión.

Hace unos años, no demasiados, conocí a una chica. Era un par de años mayor que yo y estuvimos saliendo unos dos meses y medio (9 semanas y media, como la película, qué ironía, la historia se parecía bastante). La historia no fue a más porque decía que yo era como una cebolla, cuando conseguía quitarme un capa, aparecía otra, y debajo otra, y debajo otra, y que no tenía fuerzas ni ganas para llegar hasta el centro y descubrir cómo era realmente yo. Lo que sí se había dado cuenta era de que seguro que merecía la pena llegar a ese centro. (Bueno esto es otra historia y, a lo mejor un día me da por escribir de ella). Creo que en este blog lo estoy mostrando, no sé, quizás por eso, porque la timidez desaparece cuando no tienes a nadie delante.

Pero nuestra vida es el resultado de lo que hacemos y de nuestras circunstancias, de las oportunidades y de las decisiones tomadas en cada momento. Yo no me arrepiento de nada de lo echo hasta ahora, y pienso que eso es muy importante.

Por eso, ahora que tengo un hijo pequeño todavía, y que a veces hablo con gente bastante más joven que yo, intento transmitirles esto:

Cuando se te presente una oportunidad, aprovéchala, y piensa que eso tendrá sus consecuencias en tu futura vida. No por evitar un mal trago en un momento dado, tengas que arrepentirte más adelante.

Anuncios
5 comentarios leave one →
  1. Martes,25 noviembre, 2008 13:55

    Yo también soy/fui una persona-cebolla. El vivir sola y en un país extranjero me han ayudado a tirar p’alante. Pero nunca se sabe, a veces uno reacciona con otras cosas.

    El tiempo libre excesivo me mataba. Ahora procuro hacer cosas. Porque te digo que me volvía loca….

  2. Martes,25 noviembre, 2008 13:56

    Por eso tuve que escoger entre cuidar mi espalda 100% sin hacer nada de nada o cuidar también de mi cabeza…

  3. barrenado permalink
    Martes,25 noviembre, 2008 23:15

    Yo también soy muy tímido, pero lo de la inteligencia no va mucho conmigo, je je.
    La teoría de la cebolla coincide bastante con la teoría de la multipersonalidad, puede que el constante intercambio de personalidades que creo que adoptamos no sea más que las diferentes capas de la cebolla.
    Yo trato de ocupar el tiempo libre porque me parece peligroso, soy muy dado a la vagancia y a la apatía y acabo con una ganas de ná que pa qué, je je.

  4. Csar permalink
    Lunes,9 marzo, 2009 03:50

    q suerte la tuya de tener mas amistades mujeres
    yo casi no tengo amigos

  5. Lunes,9 marzo, 2009 19:48

    Bienvenido Csar.
    Verás, todo es una cuestión de tiempo y de forma de ser o de ver las cosas.
    Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: