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25 años sin mi madre

Viernes,14 noviembre, 2008

25 años. Bodas de plata. Más de media vida.

Sería una celebración si no fuera por lo que se trata.

Lo recuerdo todo como si hubiera pasado ayer. Yo estaba en clase de Mecánica Técnica, en la Escuela de Peritos, cuando llamaron a la puerta. Era un amigo de mi padre. El profesor salió a la puerta, hablaron unos minutos, volvió a su mesa y cogiendo la lista de los alumnos dijo mi nombre- ¿Se encuentra en clase?. No hizo falta nada más. Como yo, todos los que me conocían sabían lo que pasaba.

Me levanté, recogí mis cosas y salí. Avanzamos juntos por el pasillo, el amigo de la familia y yo, sin decir una palabra, no era algo útil.

Una vez en el coche me dijo:

-Vamos a Oviedo. Tu padre me llamó porque quiere que estés allí.

-¿Qué le pasa, que está muy mal? – me atreví a preguntar.

-Ya veremos cuando lleguemos, pero los médicos avisaron a tu padre que hoy podría acabarse todo.

Yo acababa de cumplir 19 años hacía dos semanas. MI vida durante los últimos 6 años habían sido un contínuo entrar y salir de los hospitales para ir a visitar a mi madre. Temporadas largas y cortas, más o menos graves pero contínuas. En Septiembre habíamos estado de vacaciones en Málaga 15 días, con ella, porque se encontraba con fuerzas. A la vuelta, a las dos semanas, ingresó definitivamente. Ibamos a verla cada dos o tres días para que mi hermana y yo pudiéramos seguir con una vida , más o menos normal, estudiando y lo demás.

Ese día era lunes. El fin de semana anterior yo no había ido a verla. Mi padre iba todos los días, desde entonces odia los hospitales. Quería descansar un poco, aprovechar un fin de semana entero para divertirme con los amigos, salir, etc. Luego, pensé mucho en ese fin de semana, en no haberlo pasado con ella.

Cuando llegué al hospital, mi padre y mi hermana estaban en el pasillo. Mi padre me miró y me mandó pasar a la habitación. Dentro estaba una tía de la familia que nos ayudó mucho durante esa etapa. Mi madre estaba inconciente en la cama, no me vió llegar, pero sí le pude coger la mano y sé que ella lo notó. De vez en cuando tenía una convulsión, le habían dado morfina para el dolor y por eso estaba así. Le habían dicho a mi padre que en cuento el cáncer llegara al pulmón se acabaría todo. 

Le cogí la mano, me cogió la mano… y se murió.

Su  cuerpo quedó inmóvil. Para siempre.

No me gusta ir al cementerio. Fuí el menor número de veces posible, siempre fui partidario de la incineración y recordar a mi madre como era, nada de homenajes postumos, flores y parafernalias.

Y siempre la recuerdo como era. Cada día, desde hace 25 años, en mis recuerdos de adolescente.

No sé lo que es tener una madre siendo adulto pero sé lo que se echa en falta.

Hasta siempre, Mamá.

Tú me sobrevuelas – Los Burros
 
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12 comentarios leave one →
  1. Viernes,14 noviembre, 2008 23:13

    Mi mama tambien esta con EL SEÑOR y le deseo a la tuya QUE DIOS le de SU PAZ y la tenga en SU SANTA GLORIA.Mi madre vive dentro de mi y nuestra familia y se que nos ve y nos protege ,quien cree en ÉL SEÑOR no muere si no que tiene vida eterna ,que DIOS te Bendiga y tu mama desde el cielo tambien …Yo no voy a los cementerios y mi respeto para quien va ,pero creo en la otra vida…

  2. hoxingu permalink
    Viernes,14 noviembre, 2008 23:54

    Querido Juan, espero que esta canción no te ponga muy triste, pero te la dedico con todo mi amor; siempre que la escuchaba cuando, tenía unos quince años, me parecía una hermosa forma de despedir a un ser tan querido como una madre.
    Es muy duro pasar por un trance como el que tú has pasado, y sobre todo a una edad en que lo único que queremos es disfrutar de esa nueva vida como adultos que recientemente hemos conquistado, pero las cosas vienen como vienen y nosotros sólo podemos aceptarlas con el mejor ánimo posible.
    Desde mi corazón te envío un caluroso y afectuoso abrazo en una fecha tan señalada para ti, y en mi corazón también hoy hay un huequecito para un ser humano hermoso que nos abandonó hace veinticinco años: ¡hasta siempre mamá de Juan!
    “La mamá”, Aznavour en español
    Besos amigo; cuídate mucho.

  3. quierodormir permalink
    Sábado,15 noviembre, 2008 15:38

    Gracias, Salomé.
    La canción no me pone triste, ni siquiera estoy triste, son muchos años viviendo en esta situación.
    Me entristecen los momentos, las situaciones, el no poder compartir con ella situaciones de mi vida, pequeños logros, no tener su consejo, que mi hijo no la haya conocido…
    Pero la vida sigue y a cada uno le tocan unas circunstancias a las que debe amoldarse para avanzar.
    Es asi. No lo podemos remediar, ni cambiar.
    Igualmente gracias, anelaisi. Como dije no voy al cementerio, no lo siento necsario para recordar a mi madre siempre que quiero y lo necesito, porque, además sé que está ahí, velando por mí, desde donde quiera que esté.

  4. pat permalink
    Martes,18 noviembre, 2008 19:03

    Es la primera vez que puedo acceder a tu blog, a través de tu comentario. No soy de escribir mucho, sino de lectura silenciosa. Pero no he podido dejar pasar este por alto, porque lo que he leído es absolutamente conmovedor. Tú también escribes muy bien. Un abrazo.

  5. Martes,18 noviembre, 2008 20:08

    Joder tío, a pesar de los palos más o menos intensos que me da la vida sólo me hace llorar la idea de perder a mi vieja, al leer tus palabras se me han saltado las lágrimas, es la segunda vez que lloro desde el año 2000 en que murió mi abuelo, la primera vez que lloré fue al escribir en mi blog el post de ”gracias mamá”.
    Un saludo!!

  6. quierodormir permalink
    Martes,18 noviembre, 2008 20:34

    Siento haberte hecho llorar, Capi. En estos 25 años tuve muy pocas ocasiones de hablar con alguien de lo que sentí y de cómo viví aquellos momentos. Por eso ahora me vi en la necesidad de escribir algo.
    De todas maneras, y aunque yo tampoco soy de llorar, salvo “raras excepciones”, si me permites que te diga algo, a veces es la única manera de desahogarse y dejar que salgan fuera todas las emociones que nos guardamos para nosotros.
    Creo que el hecho de ser hombres tiene algo que ver con eso de no llorar más a menudo, ¿no te parece?.

  7. quierodormir permalink
    Martes,18 noviembre, 2008 20:38

    Gracias Pat.
    Yo te leo siempre y me gustaría participar más con comentarios en tu blog, pero no siempre encuentro las palabras justas para hacerlo y prefiero leer nada más.
    No creo que yo escriba bien, pero, a veces, como en esta ocasión, cuando las cosas están grabadas en tu memoria, tu corazón o donde realmente sea, creo que es más fácil de hacerlo.
    Gracias, de corazón, por tus palabras.

  8. Martes,18 noviembre, 2008 23:59

    Pues no sé muy bien a qué se debe ya que creo que el hecho de no derramar lágrimas no se debe a prejuicios o miedo al qué dirán, tampoco considero débiles a quienes lloran. Por ello el hecho de no llorar ni en público ni en privado en mi caso en concreto es algo que se me escapa. Cierta persona me dijo una vez que yo no sabía lo que decía cuando le comenté que deseaba llorar pero no me salían las lágrimas, pero es verdad, realmente añoro esa sensación de bienestar que se queda después de llorar, sin embargo al no poder hacerlo cuando se tiene ganas y motivos lo que se queda es un malestar muy desagradable.

  9. quierodormir permalink
    Miércoles,19 noviembre, 2008 10:37

    Pues creo que voy a retirar mis palabras. Si se te han saltado las lágrimas y te has quedado a gusto,me alegro de haberte evitado ese malestar del que hablas.
    Un saludo. Y a llorar más.

  10. Miércoles,19 noviembre, 2008 18:49

    GRACIAS!!!!!

  11. itjustbegan permalink
    Jueves,20 noviembre, 2008 00:44

    [Ando poniéndome al día… ]

    Nunca sé qué decir con estas cosas… Solo diré que escribes genial. Temo el día en que algo así me suceda. No sabré como actuar, como superarlo…. ¡Pero no es hora de pensar en eso!
    Ah! te diré una cosa más. A mi parecer, eres muy valiente.

  12. quierodormir permalink
    Jueves,20 noviembre, 2008 15:21

    Las cosas suceden cuando suceden, nunca estás preparado para ello, o sí.
    Yo tuve seis años para hacerme a la idea, aunque empezara la situación cuando tenía doce años y no me enterara de mucho, pero sabía que algo pasaba.
    Luego, cuando llega ese momento, como muchos otros, piensas: Bueno, esto se acabó pero yo tengo que seguir, será difícil pero lo conseguiré. No hay otro remedio.
    Si tienes gente alrededor que te quiere, te apoya y te ayuda de todo se sale y todo se supera.
    Pero no merece la pena pensar en ello, ¿no crees?. Piensa en tu vida y en todo lo que tienes por delante.
    Lo que tenga que ser, será.
    Un beso.
    Y gracias a todos por vuestras palabras.

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