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Quiero ser un jubilado

Lunes,15 septiembre, 2008

Hoy he empezado a hacer vida de jubilado. Es decir, hacer cosas sin hacer nada.

En realidad ya inicié dicha actividad el viernes pasado, porque si ver tres maratones del Mundial del Patinaje de velocidad en un día no fue jornada de jubilado, con recogida inútil de castañas en el parque, por la tarde, con mi hijo, entonces no sé lo que es. (Digo “recogida inútil” porque se trataba de castañas de Indias, que, aunque enormes como pelotas de golf, no son comestibles, así que hubo que tirarlas luego todas. Pero quién se iba a negar si el chiquillo se empeñó. Ya decía yo que tanta castaña en el suelo y tanto pato alrededor pasando de ellas no era un buena señal).

En fin, que hoy lo he dejado en el colegio y me he acercado a la playa. He dejado el coche en el extremo este y me puse a caminar por la “Senda del Cervigón”, un paseo costero que va de Gijón a Villaviciosa.

Senda del Cervigón

Senda del Cervigón

Día espectacular de sol, sin nubes, temperatura agradable y tranquilidad. Lo que necesito.

Comencé el paseo desde el Parque del Rinconín, a las 9.30, con el sonido de las olas de fondo, unas olas que hoy tendrán 3 ó 4 metros. Ya hay mucha gente paseando, muy variada y supongo que cada uno tendrá su motivo. Gente joven, mayor, en ropa de calle, deportiva, a paso lento, corriendo, solos, acompañados, en grupos. Creo que lo habitual es llegar hasta el Parque de La Providencia y dar la vuelta. Serán unos 10 km, ida y vuelta, según el punto de inicio.

En el inicio hay un miniparque de juegos de agua. Algo parecido lo había visto en Dinópolis, en Teruel, pero éste es de aluminio, no como aquel, de madera, simulando una instalación prehistórica.

 Tras él, está el antiguo camping, de 3ª categoría, con unas instalaciones básicas, pero en un lugar inmejorable. A esas horas los últimos veraneantes se desperezan enlas tiendas. ¡Qué maravilloso despertar con el sonido del mar como fondo!.

Más adelante, en una curva del camino, descubro unas extrañas esculturas sobre el acantilado. Son como mesas de mármol con platos apilados sobre ellas. Se llama “Cantu los días fuxíos” y es de Adolfo Manzano.

Cantu los dias fuxios - Adolfo Manzano(2001)

Sigo caminando al borde del acantilado, dejo atrás Gijón y me asomo a la Playa de Peñarrubia, con el Parque de La Providencia al fondo, donde destaca su mirador en forma de proa de barco semihundido que se eleva sobre el terreno hacia el mar. ¡Qué hermosa vista!.

Playa de Peñarrubia

Playa de Peñarrubia

No puedo seguir andando. Otro día la recorreré entera. Nunca había pisado esta senda.

Me tengo que sentar en un banco y ponerme a escribir, no sea que se me olviden todas estas sensaciones al llegar a casa. Me doy la vuelta y veo que estoy sentado frente a la casa de Rosario Acuña (Madrid 1851-Gijón 1923), escritora y adelantada del movimiento feminista en España, y que dedicó, en la Primavera de 1919, este soneto a Gijón:

¡Gijón!¡Gijón! El mar en oleadas
vierte en ti su infinita poesía
y el sol primaveral bello te envía
sus caricias, fulgentes, nacaradas.
Por doquier tus suaves pomaradas
perfuman el ambiente de alegría.
Y, doquiera también, la brisa pía
purifica tus calles esmaltadas.
Vaya hoy mi canto a ti, con dulce acento,
mientras oigo del mar los soberanos
arrullos, y transporte el raudo viento
mi saludo a los nobles asturianos:
Es la ofrenda de un vivo sentimiento
al pueblo en que naciera Jovellanos.

Ahora, creo que voy a dar la vuelta. Sólo he caminado unos 500 m. Me sentaré en la hierba del parque, y me pondré a leer “El secreto”.

Tengo tiempo. Mucho tiempo

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5 comentarios leave one →
  1. hoxingu permalink
    Martes,16 septiembre, 2008 16:28

    Tus fotos y tus palabras me han hecho sentir una enorme añoranza de esos lugares en los que transcurrió mi infancia; ¡cuántas tardes de verano en Peñarrubia, el Rinconín o Estaño! Cuando me fui de Gijón por segunda vez la senda del Cervigón estaba en construcción, pero ya pude ir hasta el Parque de la Providencia paseando. Las vistas son preciosas, con el mar rompiendo en los acantilados de la costa, el murmullo de las olas y el horizonte a lo lejos, como una invitación al viaje y a recorrer mundos nuevos…
    Hace ya muchos años, cuando caminar al borde de los acantilados era un tanto arriesgado, me fui sola una mañana caminando, sumida en mis negros pensamientos mientras miraba el mar batir al fondo y las rocas alzarse amenazantes, y fantaseando con la idea de lanzarme al vacío y acabar así con el tormento que en aquel entonces era mi vida…
    Gracias a Dios no llegué a llevar a cabo mis propósitos, y aquí me tienes, más de veinte años después, empeñada en recuperar lo que la enfermedad me quitó y aún no me ha devuelto: a mí misma… Y gracias a ello hoy puedo también abrazar y mimar a tres estupendos seres humanos, mis hijos, que me colman de amor y felicidad; es por eso que digo con convencimiento que en esta vida “TODO ES PARA BIEN”.
    Probablemente viaje a Gijón en breve, Juan; será un placer poder compartir contigo un café si te parece.
    Besos, amigo querido.

  2. quierodormir permalink
    Martes,16 septiembre, 2008 16:40

    Te echaba de menos por aquí, Salomé.
    Por supuesto que me encantaría compartir ese café contigo.

  3. snorry permalink
    Martes,23 septiembre, 2008 00:58

    Me alegro de que te jubiles ^^

  4. quierodormir permalink
    Martes,23 septiembre, 2008 09:33

    Spongo que entenderás que es una metáfora, ¿verdad, snorry?

  5. snorry permalink
    Martes,23 septiembre, 2008 12:51

    Tengo que practicar la comprension lectora … sorry….

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