Domingo,27 Septiembre, 2009...11:12

Alergias

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Me voy corriendo a la farmacia.

Ayer, después de una mañana habitual de ordenador, tranquilidad y hacer la comida (me salvé de la compra), todo se limitaba a echar un poco de tiempo hasta la hora de ir a buscar a mi padre al aeropuerto de su regreso de las vacaciones anuales.

Sigo sin entender cómo un jubilado llama  a un viaje “sus vacaciones”. Supongo que por la costumbre de ir desde hace más de 30 años al mismo lugar, en la misma fecha.

Me doy un baño con Mario, algo habitual los fines de semana, y cuando él sale de la bañera me doy una ducha rápida.

A los diez minutos de salir del baño y casi sin haberme empezado a vestir, empiezo a notar unos granitos en las axilas y parte lateral del cuerpo, que lenta , pero inexorablemente, (como dicen en la versión radiofónica de “La guerra de los mundos”) se empiezan a extender por la cara interior de los brazos y los laterales del cuerpo.

Cuando llego al aeropuerto, una hora después, mis brazos están invadidos de ronchas. Aparece un enrojecimiento, después un granito rojo como un alfiler, se convierte en roncha y crece, crece hasta que se junta con la más cercana.

Las primeras, que ya es sólo una, tiene una extensión de varios centímetros. En el pliegue de los codos y en la cara interior de las muñecas son grupos de ronchas. En el cuerpo, no lo sé, en la calle voy vestido y no es cosa de quitarme la camisa entre toda la gente para ver cómo estoy, pero las siento, un leve picor.

El la vuelta a casa de mi padre, los brazos van a más y el picor empiezo a sentirlo en las piernas.

Así que tras subirle las maletas y dejarlo en su casa nos vamos a “Urgencias”.

Tras una hora de espera viendo como mis brazos ya son una pura mancha roja de unos milímetros de altura sobre la piel normal y blanca, me ve la doctora. Al comentarle que tengo la sensación de que me cuesta tragar y tengo taquicardias, me mira la garganta y decide ponerme una inyección.

Un inyección en “salva sea la parte”. Te va a doler, me comenta la enfermera. Pues, vale, le digo yo, qué se le va a hacer.

Hacía años que no sentía tal dolor al pincharme. No al pincharme, sino al entrar el líquido. Y después… no veas qué dolor. Me quedé 20 minutos para ver la evolución. Después me fui con un tratamiento.

-Te dio muy fuerte, así que vamos a tratarlo, pero vamos a tratarlo bien.

Me dio dos pastillas, pero al no tener la tarjeta sanitaria no pude ir a por ellas a la farmacia. Así que me voy ahora mismo. Debo tomar una por la mañana y dos por la noche.

-Te van a dar somnolencia, así que cuidado si conduces.

- De acuerdo, si me hacen dormir, mejor que mejor. Así salgo ganando, es precisamente lo que quiero (léase el título del blog) – le dije a la doctora.

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