El ejemplo y la conclusión
Es bastante evidente que ayer me extendí mucho en la anécdota, o en el ejemplo, que quería contar, y al final pude dar una impresión que no es la real.
Lo importante es la conclusión: que somos lo que somos hoy, como resultado de lo que vivimos anteriormente, de cada una de las decisiones tomadas en el pasado y de las experiencias vividas en el pasado.
Si yo me encuentro en el estado en que me encuentro hoy es como resultado de algo sucedido en el pasado. Y quiero averiguar qué es.
A día de hoy descarto cualquier tipo de enfermedad extraña o desconocida, fisiológicamente hablando, tal como un tumor en el cerebro u algo similar, sin ningún tipo de certeza por mi parte, obviamente. Por antecedentes podría ser posible en un porcentaje muy alto, pero por salud mental no quiero contemplar esa posibilidad.
Como opción prefiero pensar que ocho años de mal dormir pueden producir estos efectos indeseables de ansiedad y depresión, pero como siempre escuché y leí que el insomnio es un síntoma y no una enfermedad, creo que debería descartarlo.
Y como no me gusta la idea de verme, hasta el final de mis días, conectado a una máquina para poder dormir un mínimo necesario, y que encima no es suficiente sino que , además, debo tomar pastillas, pues supongo que en mi pasado tiene que haber algo que hace unos meses salió a la luz, en vez de quedarse donde estaba, y me produjo un cuadro de ansiedad y depresión. Si es así, me gustaría averiguarlo y como creo que yo sólo no lo voy a conseguir, llegados a este punto pienso que necesito ayuda profesional. Y punto.
Si llegado el caso descubre que no es fruto de nada del pasado sino de una situación actual que debo resolver, perfecto.
Que es un hecho que le puede suceder a cualquiera que se encuentra en determinadas circunstancias, perfecto.
Que es la crisis de los 40, pues ajo y agua, perfecto.
Y para acabar con todas las hipótesis que se me ocurren. Si me hacen pruebas y me descubren “algo”, pues sabré lo que hay.
Porque si fuera así, quiero saberlo. Sin duda.
Pero Leibowitz, no me digas que deje de ver la serie, por favor.
Sabes que no se trata sólo de eso, no es House (que esa sí dejé de verla hace tiempo, pero no por eso, sino por monótona y repetitiva, y por ser la antítesis de las relaciones médico-paciente).





jajaja
oído cocina,
lo decía en broma.
en el resto, no podemos coincidir más. y lo descubrirás ya verás. con un poco de ayuda, te lo aseguro. ya estás tardando en ponerte a ello!
Seguro que se te pasa enseguida, en cuanto sepas qué es lo que te ronda por la cabecita.
Lo de la crisis de los 40 me ha dicho un pajarito que es un mito… igual que la de los 30 que espero que no me afecte, que ya me queda menos….. el 20 de abril…..socorro….
Gracias por enlazarme
Lo importante es llegar a la raíz del problema. Espero que con esa ayuda profesional lo consigas.
Yo por el momento estoy enganchada a House, aunque sea monótona y repetitiva y House un maleducado
Si hay que buscar ayuda, se busca. Lo de que somos un cúmulo de circunstancias y cosas es una verdad como un templo, ¡anda que no!
A mí House me sigue gustando, de las pocas.
Un saludo
A ver si ahora vamos a crear polémica con House…
hola locura locoooooooooooooooooooooooo…
me parece biennnnnnn… ese comentario