Lunes,2 Noviembre, 2009

El canto del gallo

¿Por qué ya no se hacen canciones así?

El jaleo de los días de feria
ya se oía a un kilómetro del pueblo
y un extraño acento en el hablar
de los que halló por el camino.

Un coro de muchachas y una vieja
levantándose las faldas al bailar
y un jovencito de broma peligrosa
haciendo gala del orgullo local.

De los que dan dinero por la noche
para que nunca termine su canción
para que sude el músico ambulante
su condición de vagabundo.

Es ya la hora del aperitivo
y todavía no funciona el tiovivo
el músico buscó la acera en sombra
y la ventana donde olía a flor.

Tenga esta rosa blanca, señorita
a cambio de su negro pensamiento
¿por qué motivo temblaron sus labios?
¿vio en sus ojos el fondo de un volcán?.

Y mientras tanto corría la sangre
en la plaza, como un vino común
y las plumas de los gallos
por el aire volaban aún.

Quítese usted de en medio, forastero
que ya no quedan señoritas en el bar
ya cantó como el gallo de pasión
pero esta es mi canción
y el baile va a empezar.

El músico ambulante se agarró del vaso
y sintió que flotaba en la luz artificial
apuró el trago de madrugada
un borracho imitaba el canto del gallo.

Se deslizó por una callejuela
antes de que empezase a clarear
y al pasar por la ventana enrejada
suavecito empezó a silbar.

Pero nadie conocía la tonada
que era inventada para la ocasión
y se fue por el camino a contemplar
los desvelos de las últimas sombras.

Y caminando iba pensando que ganar
siempre es tentar a la otra cara de la suerte
y que por eso te hacen daño los huesos
cuando golpeas fuerte.

Y así se fue chasqueando los dientes
en memoria de algún actor
cuyo nombre se ha perdido
y que hacía de bandido

y sintió la alegría del olvido
y al andar descubrió la maravilla
del sonido de sus propios pasos
en la gravilla.

Domingo,1 Noviembre, 2009

Sueños

Un equipo multidisciplinar del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) ha desarrollado un estudio sobre «el material con el que se forjan los sueños», incluyendo aspectos hasta ahora desconocidos de la actividad cerebral de los humanos en la fase de dormidos. El trabajo se ha publicado en la revista científica Sleep y supone un hito a nivel mundial. El equipo investigador está formado por profesionales de los servicios de Neurofisiología Clínica, Neurocirugía y Radiología.

El sábado me he encontrado esta noticia en el periódico. Cada vez que leo la palabra sueño, dormir, insomnio… en el periódico o la portada de un libro o revista sigue llamando mi atención, y lo leo. Esta es la noticia en concreto, para quien quera leerla completa.

Al parecer, en el cerebro existen unas ondas, llamadas PGO (Ponto-Genicular-Occipitales) que son las que ayudan a formar los sueños, ya que recuperan escenas dela realidad propia de cada persona.

La investigación ha determinado que el ser humano, cuando duerme, puede aprender virtualmente y también han descubierto que este hallazgo puede ser útil para la solución de algunas patologías relacionadas con el sueño.
Los trabajos han sido desarrollados desde 2003 a 2008 por este equipo del HUCA, con la colaboración de las universidades Complutense y Autónoma de Madrid y de California.
Estas ondas PGO ya  eran conocidas en los gatos y están relacionadas con la consolidación de la memoria y del aprendizaje, pero es la primera vez que se registran, se demuestran y se identifican en el ser humano.
El Dóctor que dirigió la investigación ha dicho que “Todos los movimientos que realiza el individuo durante el día los va a reproducir durante la noche, incluso uno mismo puede inducirse qué soñar”.
Además, ha añadido que también algunos problemas psicológicos se pueden solventar tratando de soñar con ellos de manera subconsciente.
Por otro lado, ha explicado que el trabajo de investigación ha hecho comprender que mientras el ser humano duerme no está inconsciente sino que están “reproduciendo la imaginería”.
Este tipo de ondas «ayudan a forjar los sueños al recuperar escenas de la realidad propia de cada persona», porque «los sueños conscientes son una extraordinaria y fiel réplica de nuestra vida en vigilia».

«Son las que explican que en los sueños haya movimientos como correr o andar, tanto que están presente en el 88% de ellos, y no sólo imágenes», y las que demuestran que hay tres componentes a la hora de soñar: el visual, el emocional y el motor».

Los investigadores han determinado además que «están relacionadas con la consolidación de la memoria y del aprendizaje». Y como «los sueños son parte de la realidad porque en la fase REM no es inconsciente, sino subconsciente», el jefe del Servicio de Neurofisiología clínica del HUCA explicó que, «cuando se sueña, se puede aprender».
Pero es que además «uno puede inducirse sus propios sueños, un campo en el que han trabajado mucho los israelíes tras sus experiencias en campos de concentración, y, si sueña con ciertos movimientos, estos consolidarán el aprendizaje y el recuerdo de los patrones de conducta motora que se pretender enseñar o reforzar».
Esto «explica y establece las bases fisiológicas de la utilizad de los movimientos imaginarios en rehabilitación o en el deporte». Un ejemplo: un deportista o un paciente con dificultades motoras que sueñe con determinados movimientos, los realizará luego con mayor destreza.
El hallazgo, precisó Fernando Fernández, «también puede ser útil para la solución de algunas patologías psicológicas». Porque «hay una terapia del sueño al igual que hay una de la escritura. Funciona escribir lo que te pasa y funciona soñarlo».
Pero también hay malas noticias.

«Se detectan emociones específicas en un porcentaje que oscila entre el 30% y el 35% de los sueños» y que, de entre ellas, «la ansiedad y el miedo son las más frecuentes». Además, «la relación entre emociones desagradables y placenteras es de dos a uno». Y aún más: «Las emociones eróticas sólo aparecen en un 1,3% de los sueños».

Jueves,29 Octubre, 2009

Mis próximos 45

45 es un número bonito.

No sé, me gusta.

Y suena bien: 45. Otra vez: 45.

Mejor dejarlo que cuando las cosas se repiten mucho dejan de sonar bien.

¿ No os ha pasado que al repetir una palabra muchas veces pierde su significado, y su sonoridad, y se vuelve estúpida y casi un ruido ?.

Pues yo no quiero que le pase eso a mi 45.

Porque voy a tener que decirlo varias veces a lo largo de este año. Y porque espero cumplir otros 45. Y porque tengo una lista de cosas que quiero hacer en mis próximos 45.

  • Subir en globo.
  • Volver a Londres.
  • Viajar a Edimburgo, Nueva York, Los Angeles, Las Vegas, SanFrancisco, Hawai, Praga, Africa …
  • Tener un hotel rural.
  • Hacer el Camino de Santiago (en solitario, como ya dije otra vez).
  • Subir en helicóptero.
  • Tirarme en parapente.
  • Vivir en el campo.

Me siento como si estuviera en la mitad del camino, como si todo lo que me ha pasado hasta hoy hubiera sido un aprendizaje (y espero que siga siéndolo hasta el último de mis días).

Pero a la vez, como si estuviera en el inicio de algo, de algo mejor. Y sé que es arriesgado decirlo en estos días, en los que parece que las cosas sólo pueden ir a peor, pero tengo una especie de confianza, una especie de voz que me dice que todo irá bien, aunque las cosas se pongan peor.

Siempre tuve esa dualidad, ver la cara de la moneda y también la cruz. A veces me salvó de la quema, otras me impidió decidirme por algo que quizá hubiera sido mejor elección. Pero como cuento con la ventaja de que nunca sabré  lo que habría pasado si hubiera tirado por ese camino, siempre seguí hacia adelante.

Y me quedan otros tantos años para seguir haciéndolo (al menos eso espero). Pero si fueran menos, tampoco me importará demasiado.

Teniendo en cuenta que físicamente uno va para abajo en vez de para arriba (de lo que soy muy consciente), es más que probable que me falten fuerzas y tiempo para realizar todas estas cosas, y alguna más que me olvido. Peo aquí quedan, como “Declaración de intenciones”, que al final es lo que cuenta, ¿ o no?

Quiero hacer cosas. Y tengo tiempo.